Hace algunos días leí una columna de un afamado escritor colombiano, en la cual proponía un hecho, como de ciencia ficción. Según él, hacia futuro podría comercializarse el nombre de un escritor, en la medida que por ejemplo el escritor le vendiera los derechos de su nombre a una editorial, para que ella pudiera sacar libros con el nombre del artista pero que no necesariamente las obras fueran fruto de su trabajo.
Esta columna me inquietó bastante, en primer lugar, porque el nombre de una persona natural según la legislación colombiana no puede ser objeto de un contrato de compra-venta, en segundo lugar porque esa actividad podría constituir un fraude ( no sé qué pensarán los penalistas), y en tercer lugar porque eventualmente podría ser una amenaza a los derechos de autor.
El afamado escritor que escribió esta columna ( tampoco sé si él es abogado) presentó el caso como algo que podría ocurrir en el futuro, sin embargo, no sabemos si eso ya ha pasado, o por lo menos esperamos que no haya pasado.
Quiero decirle a este afamado escritor, que la conducta de venderle el nombre de una persona natural a una editorial, para que ésta con ese nombre edite libros sin que el escritor haya elaborado la obra me parece que puede tener consecuencias jurídicas graves, por lo menos en Colombia, por lo que ya dije, así mismo me parece que sería algo inmoral y poco ético porque allí se estaría engañando al lector. Lógicamente este escritor afamado que escribió la columna, en la misma no muestra su favorabilidad a la conducta, pero piensa según él que esto sería posible jurídicamente, a lo cual yo respondo que no, o por lo menos no sería tan aceptable jurídicamente como él lo ve.
Aunque el mundo de los contratos nos muestra cosas increíbles todos los días, la verdad es que la autonomía de la voluntad no es absoluta, o por lo menos tanto como para crear contratos que vayan en contra de la ética y la moral, e incluso que podrían ser antijurídicos, sí el mundo se ha modernizado pero no se ha llegado a tanto.