Después de la primaria en West Virginia, donde Hillary Clinton ganó de manera contundente, el Senador por Illinois Barack Obama obtuvo uno de los apoyos más importantes en la carrera por la nominación a la candidatura por la presidencia de Estados Unidos, cuando John Edwards anunció su apoyo al precandidato afroamericano.
Barack Obama, a pesar de la derrota en West Virginia, tiene mayor número de delegados y de superdelegados que su contrincante más inmediata, y la fuerza de su candidatura parece imparable.
Hillary Clinton ha anunciado, sin embargo, que seguirá en la contienda, y ha puesto en duda la capacidad de Obama de ganar en ciertos estados clave para la elección en noviembre.
El precandidato afroamericano aún contando con estos contratiempos hace historia. Si logra la nominación, sería la primera vez que un afroamericano llega tan lejos en el logro de una carrera electoral a la presidencia de Estados Unidos.
Si Obama obtiene la nominación, como parece que ocurrirá, tiene varios obstáculos que sortear, el primero será lograr la unificación del Partido Demócrata, que ha quedado un poco maltrecho en esta contienda, y convencer a ciertos sectores de la población norteamericana que él sí los representa.
Para sortear estos problemas Obama deberá tener mucho cuidado al momento de elegir a su fórmula vicepresidencial, ya que el ideal sería que la Senadora Clinton lo fuera, pero, si no ocurre esto, Obama tratará de captar el voto femenino, y el de los trabajadores blancos de ingresos medios y bajos.
Muchos candidatos han sonado para ser los posibles compañeros de fórmula de Obama, como Bill Richardson que ayudaría con el voto latino; y estarían en la lista una serie de gobernadoras que reforzarían los flancos débiles de Obama, como la señora Kathleen Sebelius ( Gobernadora de Kansas) y Janet Napolitano ( Gobernadora de Arizona), entre otras.
Sin duda alguna, la recta final por la obtención de la nominación demócrata será dura, ya que Clinton planea seguir peleando por los votos de las primarias de Florida y Michigan, estados castigados por cambiar el día de sus elecciones, y porque la Senadora por New York no tiraría la toalla tan fácil como piensan algunos.
La elección en noviembre será todo un reto para el Partido Demócrata, ya que John McCain ha aprovechado todo este tiempo para conseguir fondos y unificar las huestes republicanas, en todo caso, esta elección será diferente y el mundo contemplará un hecho inédito en la política del país del Norte.
Barack Obama, a pesar de la derrota en West Virginia, tiene mayor número de delegados y de superdelegados que su contrincante más inmediata, y la fuerza de su candidatura parece imparable.
Hillary Clinton ha anunciado, sin embargo, que seguirá en la contienda, y ha puesto en duda la capacidad de Obama de ganar en ciertos estados clave para la elección en noviembre.
El precandidato afroamericano aún contando con estos contratiempos hace historia. Si logra la nominación, sería la primera vez que un afroamericano llega tan lejos en el logro de una carrera electoral a la presidencia de Estados Unidos.
Si Obama obtiene la nominación, como parece que ocurrirá, tiene varios obstáculos que sortear, el primero será lograr la unificación del Partido Demócrata, que ha quedado un poco maltrecho en esta contienda, y convencer a ciertos sectores de la población norteamericana que él sí los representa.
Para sortear estos problemas Obama deberá tener mucho cuidado al momento de elegir a su fórmula vicepresidencial, ya que el ideal sería que la Senadora Clinton lo fuera, pero, si no ocurre esto, Obama tratará de captar el voto femenino, y el de los trabajadores blancos de ingresos medios y bajos.
Muchos candidatos han sonado para ser los posibles compañeros de fórmula de Obama, como Bill Richardson que ayudaría con el voto latino; y estarían en la lista una serie de gobernadoras que reforzarían los flancos débiles de Obama, como la señora Kathleen Sebelius ( Gobernadora de Kansas) y Janet Napolitano ( Gobernadora de Arizona), entre otras.
Sin duda alguna, la recta final por la obtención de la nominación demócrata será dura, ya que Clinton planea seguir peleando por los votos de las primarias de Florida y Michigan, estados castigados por cambiar el día de sus elecciones, y porque la Senadora por New York no tiraría la toalla tan fácil como piensan algunos.
La elección en noviembre será todo un reto para el Partido Demócrata, ya que John McCain ha aprovechado todo este tiempo para conseguir fondos y unificar las huestes republicanas, en todo caso, esta elección será diferente y el mundo contemplará un hecho inédito en la política del país del Norte.
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