¿LA ELECCIÓN DEL FISCAL GENERAL POR EL PRESIDENTE?

El gobierno que culmina su periodo por estos días presentó un proyecto de acto legislativo para que sea el presidente de la República quien elija al Fiscal General de la Nación. El designado ministro del interior y justicia del gobierno que se posesiona el 7 de agosto, Vargas Lleras, aseguró que no estaba interesado en sacar adelante esta iniciativa en el Congreso. La verdad creo que este proyecto es inconveniente para la arquitectura constitucional de Colombia, ya que si bien es cierto, la Constitución de 1991 trató de implementar el sistema penal acusarorio en el país, y por lo tanto para que exista como tal este sistema el Fiscal General de la Nación debería estar incluido en la rama ejecutiva y no en la jurisdiccional. Sin embargo, por razones prácticas y estructurales, pasar la Fiscalía General de la Nación a la rama ejecutiva sería perjudicial para el equilibrio de los poderes públicos, que ya presentan un desbalance al existir en Colombia un régimen presidencialista. El nombramiento del Fiscal General de la Nación por parte del presidente de la República no es coherente si la Fiscalía no hace parte de la rama ejecutiva, ya que no tendría sentido que el Fiscal lo nombrara el presidente de la República pero orgánicamente estuviera en la rama judicial, lo que sería un obstáculo para la implementación completa del sistema acusatorio.
En mi concepto, la Fiscalía General de la Nación debe permanecer en Colombia en la rama judicial, como lo determinó la Constitución de 1.991, y el nombramiento del Fiscal General debe seguir en cabeza de la Corte Suprema de Justicia, para asegurar el equilibrio de los poderes. Ahora bien, si después de un año la Corte Suprema de Justicia no ha elegido al Fiscal es porque faltan normas claras y reglas estrictas para el nombramiento de este funcionario, para lo cual sí vale la pena hacer una reforma constitucional en la que se reglamente esta elección con más claridad y rigor. Por ejemplo, debería ser obligatorio que el Fiscal General de la Nación tuviera un título de postgrado en derecho penal, o en derecho procesal penal, o en criminología. También sería importante que el Fiscal General de la Nación demostrara experiencia en las áreas mencionadas por lo menos de diez o de quince años. Incluir un número de votaciones máximas, so pena de que si no se elige al funcionario en ellas, los magistrados pudieran incurrir en sanciones disciplinarias. Igualmente se debería reglamentar el tema de la presentación de las ternas, y de si se pueden devolver o no. 
La elección del Fiscal General de la Nación por parte del presidente de la República es inconveniente para el sistema de frenos y contrapesos, va en contravía de la estructura constitucional de la Carta Política de 1.991, y no tendría presentación ante el mundo, ya que si muchos temas penales en Colombia pudieran ser llevados a la Corte Penal Internacional, el hecho de que el Fiscal fuera elegido por el presidente crearía un tufillo malsano para estos entes de justicia global sobre Colombia. Por todo lo anterior, comparto la idea del ministro del interior y justicia designado, Germán Vargas Lleras, de no impulsar este proyecto de reforma en el Congreso, por lo menos por ahora.    

EL CASO DE INGRID BETANCOURT

Para los que pensaban que en este blog sólo hablábamos de cosas etéreas, de Dworkin, o de Hobbes, pues no, esta vez me atrevo a tocar un tema que ha causado "roncha" en las últimas semanas: la supuesta y pretendida demanda que habría intentando presentar la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
Ingrid estuvo secuestrada por las FARC por más de seis años, en una operación militar el ejército de Colombia la rescató, todos saben lo anterior, sin embargo, después de rescatada y en libertad, la señora Betancourt presentó una solicitud de conciliación ante el ministerio de Defensa donde pedía se le indemnizara a ella y a su familia con una suma de alrededor de 15.000 millones de pesos, posteriormente, y debido a que se le vino el universo entero encima, Ingrid declinó las pretensiones de la conciliación.
A mi mamá le caía muy bien Ingrid Betancourt, incluso un día fue a un centro comercial para que la ex candidata presidencial le autografiara el libro "La rabia en el corazón", la señora Betancourt fue muy educada con mi mamá, incluso le presentó a sus padres. Eso ocurrió antes de su secuestro. En el caso mío, siempre he tenido algo de prevención hacia su figura.
Ingrid pedía en la solicitud de conciliación que el Estado colombiano la indemnizara porque supuestamente hubo una falla de seguridad al momento de ser secuestrada, sin embargo, el ejército insistió después de tantos años, que fue ella quien tomó el riesgo de irse hacia San Vicente del Caguán a pesar de todas las advertencias que se le hicieron para que no llevara a cabo ese viaje. La señora Betancourt, según el ejército, hizo oidos sordos a esto y se fue por su cuenta y riesgo hacia la mencionada población que era parte de la zona de distensión con las FARC en el gobierno de Pastrana. 
Ingrid respondió que no se acordaba de esas advertencias, y que el Estado debió impedirle a toda costa que ella fuera en ese camino hasta San Vicente del Caguán. La explicación de la señora Betancourt para interponer la demanda, me parece un tanto extraña, por decir lo menos, ¿cómo así que el ejército debe por la fuerza obstaculizar el paso de un candidato presidencial hacia un lugar que él quiere ir como sea? ¿Es lógico? ¿Es coherente?, no sé, pero a mí me parece que Ingrid fue suficientemente advertida tanto por sus escoltas como por los miembros del ejército que le dijeron que su travesía era peligrosa. 
No sabemos que habría pasado en la jurisdicción contenciosa adminsitrativa con una supuesta demanda de la señora Betancourt en este sentido, no sabemos cómo habrían fallado los honorables magistrados, sin embargo, creo que el argumento de Ingrid era pobre y un tanto falto de explicaciones contundentes.
La reacción de la gente ante la presentación de la solicitud de conciliación por parte de Ingrid fue de indignación, varios grupos en Facebook afirmaron que la plata de los impuestos no se podía ir a los bolsillos de la señora Betancourt y cosas por el estilo. Sin embargo, creo que la reacción de la gente aunque justificada en cierta forma, fue desproporcionada y despiadada, hubo una lapidación moral contra Ingrid Betancourt y su familia como nunca antes de haya visto, tan es así, que a ella no le quedó otra opción que retirar la solicitud de conciliación, y por lo tanto quedarse con las ganas de demandar al Estado colombiano por su secuestro. 
Creo yo, que a todos los colombianos nos asiste el derecho de acudir ante las jueces para hacer reclamaciones que tengan justicia, y que sean razonables, las demandas que han interpuesto otros secuestrados deben ser estudiadas y serán estudiadas (pienso yo) con seriedad, porque a veces los casos son diferentes y las víctimas del terrorismo están en todo su derecho de reclamarle al Estado colombiano una reparación cuando se demuestre verdadera "falla del servicio" y ausencia de acciones por parte de los organismos estatales, por lo tanto, que el caso de Ingrid Betancourt no sea una excusa para con criterio generalizador irnos en lapidación colectiva contra todos los que quieran demandar al Estado por los casos del terrorismo, como también lo afirmaba el columnista Ramiro Bejarano en El Espectador, creo como el doctor Bejarano, que los jueces deben examinar las demandas, que algunas tendrán razón, pero que también es muy peligroso en este caso generalizar y no caer en "estados de opinión riesgosos".

NEOLIBERALISMO Y DAVID ROCKEFELLER

Hace poco estuve ojeando el libro de memorias del banquero David Rockefeller, quien entre otras cosas fue por muchos años presidente del Chase Manhattan Bank y uno de los más influyentes personajes de los últimos 50 años en Estados Unidos. En su libro autobiográfico Rockefeller deja entrever sus más enconadas antipatías hacia el modelo keynesiano de intervención en la economía, hacia las ideas socialistas del profesor Harold Laski, y su admiración hacia la escuela de Chicago y al profesor Schumpeter. 
Cualquiera diría que estoy descubriendo que el agua moja, que obviamente un banquero como Rockefeller lo último que puede estimar es a la Izquierda y a las ideas de control de la economía por parte del Estado, sin embargo, también es importante reconocer que Rockefeller a pesar de su alergia hacia esas ideas intervencionistas es partidario del modelo de acción filantrópica y de una especie de "responsabilidad social" por parte de los empresarios. 
El neoliberalismo en su máxima expresión es partidario de dejar al mercado completamente libre, y al Estado reducido a su más mínima expresión o como simple árbitro de las fuerzas de la economía. Las antipatías de Rockefeller hacia el modelo intervencionista lo llevan a calificar a Laski de "flautista de Hamelin", y a ubicar al liberal Schumpeter como uno de sus mejores profesores. Es curioso, sin embargo, que dentro de la hoja de vida de Rockefeller aparece su tesis de grado en Harvard dedicada al "socialismo fabiano", y al hecho de haber estudiado en el London School of Economics, institución que se creo para fomentar la implantación del modelo de "estado de bienestar" en Inglaterra a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Rockefeller sin duda alguna representa al capitalista puro, al neoliberal por excelencia diríamos hoy en día, sin embargo, no podemos olvidarnos de las contribuciones de su familia a la educación, a la salud, al medio ambiente, y a la cultura en el mundo, a través de la Universidad de Chicago, la Fundación Rockefeller, la Universidad Rockefeller, y a otras muchas instituciones de beneficencia y de filantropía. De hecho, fue el abuelo de David Rockefeller quien inició en Estados Unidos la constumbre de contribuir con grandes sumas dinero a la sociedad, de cierta forma podemos decir que inició el modelo del filantrocapitalismo (ver blog de filantropía aquí), y que por lo tanto posiblemente David Rockefeller sea un capitalista compasivo o un capitalista creativo (en la versión de Bill Gates).
El modelo neoliberal plantea una idea interesante: el desarrollo individual, sin embargo, los amigos de la Tercera vía (como Tony Blair) plantean que el Estado no puede ser sin embargo un convidado de piedra frente a los desajustes sociales y que por ello no puede ser sólo un simple árbitro. Podemos decir, entonces, que el modelo que le gusta a David Rockefeller, el del capitalismo puro, el del liberalismo clásico, en los últimos años se ha venido matizando, que el desarrollo individual es necesario, pero que el Estado también debe entrar a proteger a los débiles y a corregir los errores del mercado, yo creo que el mismo Rockefeller piensa esto mismo, y que las cosas ya no se pueden ver tan en blanco y negro, y que el mundo marcha hacia un capitalismo filantrópico del techo político (¿ qué es esto? mirar el blog de filantropía).