La propiedad intelectual: dos visiones polémicas

La creación de bienes inmateriales es fuente de recursos económicos muy abundantes en nuestro tiempo. Tener una idea, inventar un logo, descubrir una molécula desconocida, escribir un libro, son algunos de los objetos materia de regulación por parte de la legislación de propiedad intelectual.

En el sistema capitalista, donde la propiedad privada es uno de los pilares del desarrollo económico, la propiedad intelectual también es protegida como un derecho real "especial" ya que no existe como objeto específico, sino como entelequia producto de la mente humana. 

La propiedad intelectual, término referido para hacer alusión a esta entelequia, es protegida en todos los países del mundo, donde se conceden derechos de explotación y de uso al creador de ésta por un determinado o indeterminado tiempo. 

Hoy en día no se discute esa protección, en el sistema capitalista la creación de ideas y el uso de éstas es una de la fuentes más apetecibles de explotación económica. Sin embargo, hay dos posiciones extremas frente a esa protección. Por un lado, los iusprivatistas piensan que esta propiedad es absoluta y que el Estado debe garantizar a estos creadores o descubridores una disponibilidad y uso exclusivo de su idea, invención o descubrimiento.

Por otro lado, los que podríamos llamar iuspublicistas (aunque el término no es apropiado para este caso) piensan que estas ideas, invenciones y descubrimientos no le pertenecen a nadie, o mejor dicho no le pertenecen a nadie en especial, esto quiere decir, que serían de todos, lo que ellos llaman "el mercado de las ideas".

Creo que las dos son visiones extremas, que tienen ciertos beneficios, pero por otro lado pueden generar muchos problemas. Si acogemos la denominada por nosostros visión iusprivatista de la propiedad intelectual, ésta se equipararía a cualquier derecho de propiedad sobre cualquier bien, le garantiza un uso y una disponibilidad exclusiva a su propietario y una explotación individual, o por lo menos singularizada. En el mundo capitalista esta visión es la que tiene mayor acogida, ya que estimula la creación de nuevas ideas, de invenciones y de descubrimientos. La visión iusprivatista de la propiedad intelectual es la más adecuada en un mundo de mercado abierto y de sociedades abiertas, porque estimula la inventiva y el desarrollo de nuevas ideas y de tecnología. Sin embargo, no podemos desconocer que estas ideas, que estas entelequias podrían en cualquier momento ser de uso público o de interés general, por ejemplo, al descubrirse la cura para una enfermedad sería necesario que esa explotación o ese derecho de uso exclusivo no fuera absoluto, porque entonces se garantizaría por un lado la propiedad privada pero se pondría en peligro el derecho a la salud colectiva.

La visión iuspublicista (mal término para designar esta visión) nos encamina hacia una propiedad intelectual inexistente, donde las ideas no generan derechos de uso exclusivo o disponibilidad privada y única. En el "mercado de la ideas", todas las entelequias le pertenecen a la humanidad, nadie puede beneficiarse de su uso exclusivo, y todos pueden apropiarse de ellas para su utilización, pero para nada más. Esta idea podría imperar en un mundo realmente comunista, o en un socialismo extremo. Tiene la ventaja de no generar derechos únicos para nadie, y de facilitar la disponibilidad para la comunidad, para la colectividad. Sin embargo, esta noción de la propiedad intelectual sería perniciosa para la iniciativa individual y la creación de riqueza, nadie estaría interesado en generar nuevas ideas si éstas no le reportan beneficios individuales o creación de riqueza para su bienestar. En pocas palabras, se desestimularía el desarrollo tecnológico y la iniciativa empresarial, ya que los creadores verían cómo toda la colectividad hace uso de sus ideas sin ninguna restricción, se sentirían como utilizados, como robados. 

Hoy en día, sin embargo, estos dos extremos están matizados por posiciones conciliadoras, ya que en el caso de descubrimientos de moléculas para la salud, por ejemplo, los Estados tienen legislaciones que permiten un desarrollo privado de la actividad, pero, con una talanquera hacia futuro. Se permite la explotación exclusiva por un tiempo no muy largo, pero después se libera esa disponibilidad exclusiva. En este aspecto, como ya lo publiqué en uno de los primeros posts de este blog, la situación depende de la decisión política que tome cada Estado sobre esta protección de la patente de la molécula de un medicamento en el tiempo. 

En el caso de los medicamentos, muchos Estados tienen una pocisión muy radical frente a la protección de la propiedad intelectual, ya que para ellos, la salud estaría por encima de cualquier consideración de derecho de propiedad. Otros Estados, protegen con mayor rigor el descubrimiento de nuevas moléculas para medicamentos, y en general la posición de la OMC es darle protección por un tiempo considerable y después liberar la patente para uso general, aunque, dándole prioridad al derecho de la propiedad intelectual.

Las dos visiones de la propiedad intelectual son polémicas, me refiero a las dos visiones extremas ya consideradas, sin embargo, no caer en dogmatismos por un lado o por otro es fundamental para garantizar ciertos derechos, que de otra forma se verían afectados sin su protección por parte del Estado o de la comunidad internacional.

A propósito de lo anterior, en la película "Red social" (vea la reseña de esta película aquí) donde se narra la creación de la página web Facebook, se da un interesante debate sobre este tema. Por un lado, el señor Zuckerberg (antes de la creación de la red social), ya había creado una especie de página donde aparecían fotografías de las alumnas de Harvard, donde se podía votar por la más atractiva. Por otro lado, los gemelos Winklevoss, le dan una idea a Zuckerberg sobre la posibilidad de incluir fotografías y perfiles en una página social exclusiva para la Universidad de Harvard, sin embargo, quien desarrolla la idea es Zuckerberg, y es él quien bautiza este sitio web como "The facebook". Los gemelos Winklevoss dan ideas, pero Zuckerberg acoge esas ideas en un portal que él desarrolla, ganándose sin embargo una demanda, como lo muestra la película. 

De cierta forma, las ideas están, pero algunos se las apropian o las desarrollan, pero tomando elementos de cosas que ya existen y que le pertenecen a todos, de otro lado, la creación de una nueva forma en el mundo fenoménico debe ser respetado, para estimular el desarrollo de estas nuevas formas y la generación de nuevas maneras de vivir más confortables. Una propiedad intelectual que garantice ambos derechos (individuales y colectivos) es el ideal para el sistema de regulación, como siempre se dice, los extremos son viciosos, y en este caso mucho más, cuando posiblemente se lesionen garantías fundamentales si se implementa a ultranza estas visiones polémicas, aunque a algunos les puede atraer una visión más que la otra.

¿Más tributos o menos tributos?: ésa es la cuestión

En el mundo moderno ya no se discute el modelo de desarrollo, porque el modelo de desarrollo desde hace algunas décadas es el mismo: capitalismo salvaje. Esa es la verdad, "dejar hacer, dejar pasar" se ha convertido en la premisa fundamental de nuestro mundo. Sobreviven algunos rebeldes como Cuba, Vietnam, Corea del Norte, y un poco la China que en lo político es socialista pero en lo económico es capitalista. 

El capitalismo llano y puro impera en nuestra sociedad mundial, ya no se discute si es el Estado el que debe imponer todas las reglas o no, eso es caduco, ahora quien impone todas las reglas es el capital, o mejor dicho, los dueños del capital son los que imponen las reglas. El Estado es un gendarme, un mediador, un árbitro, al mejor estilo de lo expuesto por Adam Smith y John Locke. 

Como todos saben, este capitalismo puro o salvaje ha generado varios fenómenos, entre ellos, la acumulación excesiva de riqueza en algunas manos y la crisis financiera que ha agobiado a nuestro mundo en los últimos años, sobre todo a Europa y a Estados Unidos. 

Dentro de ese capitalismo puro se discute un punto importante: cobrar más tributos o menos. La administración de Barack Obama, por ejemplo, entro pisando duro, y con la consigna de aumentar las obligaciones económicas con el Estado por parte de las clases más pudientes, eso significa cobrar más impuestos. Con las recientes crisis de Irlanda y Grecia, la Unión Europea le ha exigido a estos países aumentar los recaudos y acabar con exenciones: más impuestos. 

Como si lo anterior fuera poco, el magnate Warren Buffet aconsejó a su gobierno que debería cobrar más tributos a los más pudientes, pero no cualquier centavo, sino cobrar una suma fuerte a los más ricos para equilibrar la economía y el déficit fiscal que agobia a los Estados Unidos.

Sin embargo, los norteamericanos están cansados, el nuevo fenómeno populista de derecha el "Tea Party" ha puesto el grito en el cielo sobre este aumento de los impuestos por parte de la administración Obama, y al parecer las cosas están funcionando porque la paliza que recibió el Partido Demócrata en la última contienda electoral no fue cualquier cosa. 

En Colombia el presidente Santos había prometido en su campaña electoral no aumentar los impuestos, sin embargo, al parecer, una reforma tributaria que no aumentaría tarifas pero sí hechos impositivos estaría a la orden del día. Así mismo en Colombia se discute una reforma al régimen de regalías que se deducen de la explotación petrolera, ya que estos recursos no se estarían gastando tan eficientemente como se debería por parte de los entes territoriales, lo cual ha causado controversia, pero que sería necesario según los expertos para conjurar una verdadera crisis fiscal del sector central hacia futuro.

"No hay tributación sin representación", principio fundamental hacendístico, sin embargo, lo que está ocurriendo es que la tributación sube pero el poder popular baja ¿por qué? Porque las personas están cada vez más desilusionadas con los políticos, hay herramientas de participación, pero la democracia como sistema está cada vez más cuestionado por la corrupción, por el populismo, y por la ineficacia de los gobiernos, aunque, contradictoriamente lo que se necesita para salir de la crisis es una mayor participación popular y unas democracias mucho más fuertes. 

Subir impuestos desestimula la economía, eso es un hecho psicológico, la gente no quiere producir más porque sabe que eso que gana se lo tiene que dar al Estado. A contrario sensu, si no hay tributos el Estado se quiebra, y no hay un "servicio público" eficaz lo que redunda en poca seguridad, regular justicia y pésima educación y salud.

Los gobiernos deben encontrar el punto medio en materia tributaria, en muchos países agobiados por la crisis económica se ha escogido cobrar más impuestos para equilibrar el déficit fiscal de sus respectivos Estados, y multimillonarios como Buffet solicitan una carga mayor en materia impositiva para los sectores más pudientes de la economía. No sabemos cuál es el ideal, sin embargo, todo apunta a un futuro donde el "capitalismo filantrópico" no será una tercera vía sino la única vía.

El juez Batman


Termino acuñado por el compañero blawgger Gonzalo Ramírez. El lo hizo de manera jocosa, burlándose de un post mío sobre el juez Hércules y el juez Terminator (ver aquí ese post). Sin embargo, el término me quedó sonando, y creo que le queda como anillo al dedo a muchos de nuestros administradores de justicia.

El juez Batman es aquel que aplica la ley basándose exclusivamente en sus propios conceptos sobre la ley y el derecho, en pocas palabras, es el juez prevaricador. Sin embargo, al querer imponer sus propios conceptos sobre justicia se lleva por delante el ordenamiento jurídico vigente en su país.

Batman es un superhéroe que combate al mal con sus propios métodos, algunos de ellos violentos y al margen de la ley, eso mismo hacen los jueces Batman, sin embargo, como el superhéroe no lo hacen de manera malintencionada o dolosa, sino porque piensan que le están haciendo un bien a la sociedad con sus actitudes justicieras.

El juez Batman puede crear derecho, pero, es obstinado, caprichoso, y puede caer en la delgada línea del malvado burócrata que hace lo que se le da la gana. La diferencia entre el juez Hércules de Dworkin, el juez Terminator, y el juez Batman, es que el primero administra justicia basándose en los principios jurídicos que rigen en la sociedad, el segundo es una máquina jurídica, y el tercero hace lo que se le da la gana en nombre de la justicia. 

El juez Batman muchas veces piensa que el cargo es suyo, y que el servicio público está para su propios deseos egoístas y ególatras. El juez Batman piensa que está haciendo el bien, pero en realidad, está poniendo en peligro el orden social. No es un servidor desinteresado de la sociedad, es un prevaricador que sufre de esquizofrenia justiciera, muchas veces pensando en su propia individualidad, y en los intereses de su propia personalidad. 

No todos los jueces Batman son malos, hay muchos buenos, como Batman, pero como el superhéroe es un personaje que pone en riesgo el orden público social al llevar a cabo una conducta unilateral en nombre de valores supremos o sublimes, en pocas palabras, se arropa en la bandera de la justicia para pasar por encima del ordenamiento jurídico.

Como el superhéroe, el juez Batman es un peligro para sus sociedades, estar al margen de la ley en nombre de la justicia es peligroso, porque la justicia es subjetiva, o mejor dicho, cada sociedad tiene su propio concepto de justicia y eso se traduce en las leyes que componen su ordernamiento jurídico. El juez Batman es un personaje atrayente por su fines, aunque utiliza métodos poco ortodoxos como pasar por encima de la ley y del ordenamiento jurídico.


La sociedad de los que no piensan como yo, o el reverso angustioso de un mundo abierto

Estar en el mundo para un intolerante es difícil. Las personas tienen muchas opiniones, cada persona es un universo aparte. Respetar las opiniones es fundamental para la convivencia, y la ideología termina siendo un camino peligroso para el librepensador. 

El mundo que antes estaba polarizado durante la guerra fría, ahora está unificado: una sola ideología, el paradigma de Fukuyama. El capitalismo triunfó ante un delirante burocratismo socialista, y todos felices. Todos a trabajar. El pensamiento ya no es pensamiento es técnica, es una herramienta, los centros de formación no forman para pensar sino para actuar, y todo es complejo para el que decide soñar con una utopía.

Muy poético este post, pero es que como decía Julio Cortázar "Si la personalidad humana no adquiere toda su fuerza, toda su potencia, entre las cuales lo lúdico y lo erótico son pulsiones fundamentales, ninguna revolución va a cumplir su camino". Qué razón tenía este escritor, lo erótico y lo lúdico, ya no importan, estamos mercantilizados en el juego aparente de lo serio y lo útil. Bagatela imperante de un mundo sin futuro, ánfora esquizofrénica de un ademán adecuado, holgazán espúreo desequilibrado o quejido invertido de una sola columna. Todo da lo mismo, el lenguaje ya no importa, ya no importan las miradas, ni los sonidos, sólo las acciones, las revoluciones pasaron de moda y ahora los que hacen revolución son los que se dedican a la moda.

Razón tenía mi difunta mamá cuando me dijo antes de morir: "La vida hay que afrontarla como venga", muy sabia era ella, fue mi maestra hasta su último día en este mundo, y cómo no pensar en eso. La vida es para quienes no piensan diferente, para los que piensan como todos, los que se individualizan pierden, pierden todo, pierden hasta su calma, pierden su dicha.

La sociedad de los que no piensan como yo, a esa sociedad quiero pertenecer, para debatir, para vivir, para demostrar que estoy equivocado, o que estoy en lo correcto, da lo mismo, miserable espera de una efímera compasión, dulce agotado en un trago amargo por un amor. Sigue el lenguaje, es lo único que tenemos los librepensadores.

Reverso angustioso de un mundo libre, es un mundo encarcelado por su propia intolerancia, por su propia falta de libertad y de compasión. Segmento decadente de una fotografía en blanco. Vuelvo al lenguaje, que es lo único que nos salva. Gracias por el agua, y por el viento. Gracias por no pensar como yo. Gracias por ser diferente. El reverso de un mundo atrofiado por su propia falta de tolerancia. 

Escribo en un blog jurídico para que los lectores simplemente lean, y hasta piensen, o piensen o lean al mismo tiempo, o primero lean y después piensen. Me gusta que los lectores primero lean y después piensen, a todos los escritores nos gusta eso, ¿pero qué pasa si después de leernos no piensan nada los lectores? Eso angustia, me angustia mucho, porque les he creado un vacío, les he creado una paradoja en su mente que no tiene solución, y para algunos eso es un triunfo, yo quiero crear pensamiento, pero mis escritos generan vacíos, ¡qué pereza! Ahora debo seguir escribiendo, para que la primavera que nunca he visto no me oiga, y para que el verano me seduzca. 

En un blog jurídico me he convertido, quisiera poner un blog de cocina, pero es que no sé cocinar, y no quiero improvisar, quiero que me aprueben. Y hoy compruebo, que soy intolerante, no con los demás, sino conmigo mismo, no aguanto ver escritas cosas sin sentido en mis blogs, y es que todo debe tener sentido, o para qué escribir.

Y como decía Voltaire: "No comparto lo que usted dice, pero daría toda mi vida para que lo dijera".   

Estoicismo vs epicureísmo: ¿Quiénes predominan actualmente?

Los estoicos aceptaban que existía un orden natural. El ser humano a través de su razón debía descubrir las leyes naturales. Los estoicos eran iusnaturalistas, sin proponérselo fueron los primeros filósofos que se interesaron por el tema de la justicia de la norma. De otro lado, los epicúreos no fueron iusfilósofos, pero estaban en total desacuerdo con los estoicos en cuanto al tema de la felicidad del hombre. Para los estoicos los hombres eran felices en tanto y cuanto su comportamiento se ajustaba a las leyes naturales, mientras que los epicúreos afirmaban que el ser humano sólo era feliz si seguía sus instintos y complacía sus deseos.

Los estoicos proponían que el hombre se ajustara a estas leyes naturales, y que para hacerlo debía utilizar todos sus recursos espirituales, mentales y físicos. Los epicúreos afirmaban que el hombre debía satisfacer sus deseos para ser feliz.

En el mundo contemporáneo, el estoicismo no está muy de moda por así decirlo, la sociedad de consumo es más epicúrea que estoica. La sociedad de consumo necesita personas que piensen en satisfacer sus deseos de manera desbordada. La publicidad incita al sexo, al consumo de licor, de comida, de ropa, de electrodomésticos, etc, etc,etc. La sociedad de hoy es totalmente epicúrea. Los estoicos son pocos. Ya nadie cree que exista un orden natural en el universo, salvo los que practican las religiones, pero ese orden natural se lo endilgan a la discreción de una deidad, y no como pensaban los estoicos, a un orden natural no identificado con una divinidad en especial, a pesar de todos los mitos griegos.

En el Derecho ya nadie cree en la justicia de la norma, el iuspositivismo es la escuela iusfilosófica predominante en las escuelas de Derecho del mundo. La justicia dejó de ser una prioridad para los juristas. Ahora sólo se estudia el ordenamiento jurídico, pero no se estudia la justicia como termino abstracto e ideal.

El epicureísmo triunfó, el estoicismo fracasó. Nadie quiere ajustarse a una moral natural, sino que sólo se ajustan a la moral por consenso, esto quiere decir, a los valores pasajeros que impone la sociedad. Lo que hoy está bien, mañana puede estar mal, o viceversa, mejor dicho no hay moral. Sin embargo, las religiones mantienen cierta moral, pero, de cierta forma esa moral religiosa es subjetiva porque se basa sobre principios diferentes. No hay una moral universal porque no hay una religión universal.

A los liberales se les identifica con el epicureísmo, y a los conservadores con el estoicismo, pero, es que en los distintos países ser liberal o ser conservador es diferente. En Colombia, por ejemplo, ser liberal es sinónimo de pertenecer tradicionalmente al Partido Liberal, agrupación política de capa caída en nuestro país desde hace algunos años; y ser conservador significa igualmente pertenecer a esta agrupación política, también de capa caída en los últimos años, pero con poder burocrático a diferencia de los liberales.

En Estados Unidos, ser liberal es creer en el aborto, en la limitación al porte de armas, en la legalización de la droga, y en apoyar un mayor control del Estado sobre la economía. Ser conservador en Estados Unidos significa todo lo contrario: apoyar la restricción contra el aborto, creer en el porte ilimitado de armas, no apoyar la legalización de la droga, y sugerir que el Estado no debe intervenir en la economía.

Por lo tanto, ni los liberales son epicúreos, ni los conservadores son estoicos, de manera universal. El estoicismo simplemente no existe en nuestro tiempo, nuestra sociedad es totalmente epicúrea, y eso está trayendo como consecuencia varios peligros: 1. El libertinaje en materia económica, social, y moral; 2. El declive de los valores humanos para dar paso a unos valores artificiales o ficticios, y 3. El abandono del ideal de la justicia por parte de los juristas.

El estoicismo tuvo una influencia muy grande en Grecia y en Roma, incluso emperadores romanos como Marco Aurelio decían ser seguidores de esta filosofía. Sin embargo, con el declive del imperio romano de occidente vino el declive del estoicismo, y por lo tanto, nuestras sociedades occidentales han caído en manos del más ferviente epicureísmo.

¿Podrá Occidente retomar las ideas de los estoicos? ¿El epicureísmo seguirá degradando al ser humano hasta convertirlo en un cuasi-animal?
Pd: ¿Quieres tener un enlace premium de tu blog o página web ? Aquí te decimos cómo obtenerlo.