En esta semana vimos cómo las candidatas de la terna que envió el Gobierno Nacional para reemplazar al magistrado de la Corte Constitucional Alvaro Tafur, renunciaron a la nominación. Las notables juristas Cristina Pardo e Ilva Miryam Hoyos dijeron que las condiciones no estaban dadas en el Congreso de Colombia para una elección en situación de igualdad, ya que según ellas todo estaba dado para que fuera elegido el otro candidato ( Mauricio Gonzalez).
El Gobierno Nacional retiró la terna por la renuncia de las candidatas, lo cual, según varios juristas no se podía hacer, ya que la presentación de la terna de candidatos es un acto unilateral, y una vez presentada quien debe decidir sobre la misma es el Congreso.
En nuestro concepto el Gobierno debió esperar a que se surtiera la votación en el Congreso, y esperar la posición del otro candidato. Esta situación había sido decidida por el Consejo de Estado cuando se demandó la elección del magistrado Monroy Cabra, allí la alta corporación indicó que la renuncia de los candidatos era "inane", esto quiere decir que no surte efectos.
En la nueva terna se volvió a incluir a Gonzalez, quien es el Secretario Jurídico de la Presidencia, y que como tal podría haber dado vistos buenos y conceptos sobre eventuales asuntos que pueda resolver la Corte Constitucional; sobre este aspecto deberá aplicarse, si se da el caso, lo correspondiente a impedimentos que trata la Ley colombiana.
Sin embargo, el sistema de ternas que consigna la Constitución, tiene un defecto, y es precisamente el posible desbalance entre los candidatos que las componen, lo cual debería ser materia de una reforma para que los sistemas de elección de ciertos altos cargos del Estado sean más sencillos, y no se tenga que recurrir a abanicos que puedan ofender a los candidatos no elegidos.