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¿ES NECESARIA UNA REESTRUCTURACIÓN DE LA RAMA EJECUTIVA EN COLOMBIA?

Desde hace algún tiempo vengo escuchando de parte de algunos abogados el comentario sobre la necesidad de volver a tener un ministerio de Justicia sin estar unido a la cartera del Interior.
Durante el primer período del presidente Uribe se fusionaron estas dos carteras para hacer más eficiente el funcionamiento de la administración de justicia, y de cierta forma,  unir este tema al de los asuntos políticos nacionales en un direccionamiento más gerencial. Lo mismo habría ocurrido con los ministerios de salud y de trabajo.
El ministerio de Justicia determina la política criminal junto con las directrices que da el presidente, desde la perspectiva gubernamental, y de articular el funcionamiento de la administración pública junto con otras ramas del poder público, para hacer frente a los temas en Derecho que afectan a la Nación. Sin embargo, y como ya advertí, muchos profesionales del Derecho no estarían contentos ni satisfechos con la fusión mencionada porque según ellos los temas políticos y de la cartera del interior habrían eclipsado a los asuntos de justicia y del Derecho.
Igualmente, en lo relacionado con la cartera de la protección social, la salud estaría en función de los temas de la seguridad social y del trabajo.
Eso no ha significado, que Colombia no tenga un ministerio de justicia y un ministerio de salud, sin embargo, la especialización de las funciones en estos campos sería prioritaria para solucionar problemas como los denominados "choques de trenes" entre las cortes, y entre las cortes y el gobierno; y para afrontar temas en salud como los relacionados con la prestación del servicio, y para hacer frente a las posibles pandemias que afectan al mundo en la actualidad.  
En mi concepto, crear instituciones propias no garantiza que el tema sea cubierto plenamente, ya que lo indispensable es manejar lo existente y lo presente con eficiencia y eficacia. La tentación de abrir nuevas entidades públicas, o de volver a reestructurar la rama ejecutiva en esos aspectos no siempre es lo más aconsejable, sobre todo en la actual coyuntura económica de la nación y del mundo, donde ahorrar se convierte en una necesidad primaria. Sin embargo, sí sería aconsejable que el gobierno nacional escuchara las quejas de las personas que opinan que los temas de justicia y de salud fueron subsionados por los temas políticos, de seguridad social y de trabajo. Por lo que sí sería viable revisar los procedimientos internos en estas dos carteras para concluir de manera científica sobre la verdad de las afirmaciones de los quejosos, y que no sean en realidad visiones subjetivas o situaciones individuales que pudieran ser solucionadas de otras formas menos gravosas para el presupuesto de la nación.