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La plutocracia


Definido como el gobierno de los ricos. “Ploutos” significa riqueza, y “kratos” es gobierno, en griego. La plutocracia es un sistema político que nunca ha estado institucionalizado en el papel, pero sí en la práctica. Me explico; ningún gobierno es capaz de decir: “Aquí mandan los que tienen plata”; no, la plutocracia nunca ha estado formalizada, salvo en los regímenes donde los monarcas también eran los más adinerados.

La plutocracia en la antigüedad era lo normal; las familias nobles, las que tenían más poder, eran los amos y señores de su reino o de su imperio. Sin embargo, hay que aceptar que el concepto de riqueza ha cambiado desde hace varios siglos. En las primeras sociedades humanas la riqueza estaba ligada al poder físico, a quien tenía la destreza de cazar, a quien podía mandar sobre los demás debido a su fortaleza fisiológica. Esa era la riqueza. Esos eran los plutócratas de los primeros grupos humanos: los musculosos.

Posteriormente, las familias nobles que habían conseguido el poder debido a sus cualidades físicas, se aliaron con los chamanes y sacerdotes de su tribu o de su clan, y con ellos forjaron una nueva riqueza: la del engaño, la de la superstición. Los brujos y sabios –que determinaron que cierta familia era la elegida de los dioses para gobernar- entraron a formar parte de lo que se llamaría como: la clase dirigente. Los grupos religiosos también entraron a ser parte de la clase poderosa, de la plutocracia.

Con el paso del tiempo, los poderosos empezaron a acumular bienes; como tierras, metales preciosos, animales, cultivos, casas, castillos, palacios, etc. Las familias monárquicas contaban con el apoyo de los religiosos para justificar su poder; pero, también empezaron a tener otros elementos para sustentar su posición: se adueñaron de los medios de producción económica, en especial, de la tierra.

Al finalizar la Edad Media, y al inicio de la Era Moderna, la riqueza estaba basada en la cantidad de tierra que tuviera una persona. Obviamente, las familias nobles habían logrado hacerse con muchos terrenos, y eran los grandes latifundistas de sus países. Sin embargo, una nueva clase social comenzó a surgir: la burguesía.

La burguesía –asentada en centros urbanos llamados burgos- iniciaron una nueva era para la plutocracia: la del comercio y del mercantilismo. La tierra era importante, era signo de poder, pero, con los nuevos inventos y el desarrollo de la ciencia, el intercambio comercial entre ciudades, entre países, y entre imperios adquirió gran preponderancia. Los burgueses empezaron a acumular riqueza.

Con la Era Moderna, también llegó un nuevo invento: el dinero. Hasta ese momento, el intercambio de mercancías se hacía a través de metales preciosos como el oro, la plata, o de especias como la sal. Sin embargo, a los burgueses se les ocurrió imprimir papel que podría ser cambiado por metales preciosos para agilizar el comercio. Los títulos valores ya habían sido utilizados en la Edad Media por la Orden de los Templarios. Quien viajaba a Tierra Santa (Jerusalén y Palestina) podía confiar sus bienes en los castillos que tenía la Orden durante todo el trayecto desde Europa. En los castillos se expedían unos documentos que el viajero podía cambiar en cualquier otro punto del viaje, y obtener oro y plata. Fue el inicio del sistema financiero.

Era obvio, dos clases sociales comenzaron una pugna por el poder. Los burgueses y la monarquía. Los burgueses tenían riqueza: dinero, metales preciosos, bienes muebles, artesanías, etc. Los monarcas también tenían riqueza: bienes inmuebles, fincas, palacios, castillos, y el apoyo del clero. ¿Qué ocurrió? Una guerra entre plutócratas; la Revolución francesa fue el primer resquebrajamiento del antiguo sistema. El resultado de este enfrentamiento es conocido: los burgueses se hicieron con el poder, e implantaron un sistema de gobierno basado en elecciones democráticas.

Las monarquías no fueron suspendidas del todo; las familias aristocráticas también se aliaron con los burgueses y llegaron a un acuerdo amistoso, ¿el resultado? Las monarquías constitucionales. ¿Quiénes empezaron a mandar en el mundo? Los banqueros.
La plutocracia moderna ha basado su poder en el dinero. En el papel el sistema político preponderante es la democracia, sin embargo, no nos digamos mentiras, la financiación de las campañas, los lobbies políticos, los think thanks (grupos de pensamiento), y en general, los partidos son financiados por quienes detentan el dinero, por los plutócratas; ellos son los que determinan quién gana o quién pierde una elección a través del apoyo económico que le brindan a tal o cual candidato.

Otro tipo de plutocracia surgió a principios del siglo XX: la plutocracia partidista. Los señores Marx y Lenin pensaron que todo el problema de la historia era la lucha de clases. Por lo tanto, decidieron poner a la clase trabajadora en el poder. ¿Lo consiguieron? Pues no, lo que lograron fue colocar a los dirigentes de un partido político en el poder, que se amarraran a ese poder, y que se atornillaran en la silla. Ese sistema colapsó antes de finalizar el siglo XX. Todavía quedan resquicios de eso en algunos países (Cuba, Corea del Norte, y otros).

Al comenzar el siglo XXI la plutocracia está vigente. Los que tienen el dinero tienen el poder. Sin embargo, hay un hecho que ha provocado que el sistema se desequilibre: la artificialidad del medio de intercambio. El dinero no es más que papel con un valor subjetivo, incluso, ya ni siquiera es papel, es un número en un computador. Los plutócratas han tenido varios sustos, uno de ellos ocurrió en 1929 cuando se cayó la bolsa de valores de Nueva York; la otra ocurrió en 2008, cuando la bolsa de esta ciudad volvió a desbarajustarse.

Los plutócratas saben que el sistema puede caerse nuevamente, que es frágil. ¿Cuál es la solución? Ya la diagnosticaron: el poder tecnológico. El mundo ha llegado a unos niveles de sofisticación informática increíbles, por lo tanto, los plutócratas saben que es imprescindible el uso de la tecnología para mantener su poder. La plutocracia tecnológica es el nuevo camino que nos quieren imponer a través del denominado soft power o poder suave; que la gente dependa de la tecnología, que la utilice para todo; en el entretanto, los plutócratas se adueñan de las empresas de informática, y los gobiernos –al servicio de los plutócratas- imponen condiciones y se apoderan de esa tecnología.

¿La plutocracia es el camino para la humanidad? ¿Es el mejor gobierno? Creo que no, no lo ha sido. Hoy en día, la plutocracia solo ha dejado guerras, hambre, pobreza, pandemias, calentamiento global, terrorismo, delincuencia, inmoralidad, etc, etc. En el nuevo milenio debe darse el comienzo de una verdadera democracia.

La democracia, “el gobierno del pueblo, para el pueblo, y por el pueblo” como la definía Lincoln, es el único camino para imponer un sistema basado en la cooperación. Hasta ahora lo que ha predominado es la plutocracia; un sistema que le ha servido al sistema de dominación humano.

El reto para las nuevas generaciones es desarrollar e imponer la democracia en el mundo. Un gobierno para todos, no solo para los que detentan las riquezas. Hay que buscar un cambio de conciencia; espiritual, social, y política. ¿Cómo lo vamos a hacer? Pacíficamente, a través del arma más poderosa: la mente.


La reelección de Juan Manuel Santos

Desde 2005 la Constitución de Colombia permite la reelección presidencial. El primer mandatario que estrenó esta reforma fue Alvaro Uribe Vélez, obviamente. La reelección presidencial es una especie de voto de confianza o de aprobación al gobernante que se encuentra en ejercicio, y permite que éste ejerza el poder por ocho años.

El presidente Juan Manuel Santos ha llegado a niveles de aprobación muy altos durante su gestión, y en cierta forma podemos decir que le ha ido bien. Sin embargo, el tema de la reelección es de esos tópicos que todavía no cuajan dentro del sistema constitucional y político colombiano por falta de tradición en ese tema, y por falta de conexidad entre las instituciones jurídicas y el sistema de prolongación del poder presidencial por más de un periodo, como sí sucede en Estados Unidos, donde el sistema político y constitucional se amolda perfectamente a la aceptación del ejercicio de más de un periodo presidencial; incluso, fue durante el gobierno de Harry Truman cuando se modificó la Constitución de Estados Unidos para prohibir que la reelección presidencial fuera indefinida.

El tema por lo tanto no debe depender de un "gustico" o de "me gusta" la reelección, el tema depende de la conveniencia institucional y política de reelegir a un presidente por más de un periodo dentro de las actuales circunstancias por las que atraviesa el país. La reelección de Alvaro Uribe Vélez se dio en un contexto de conjunción de fuerzas para resolver un problema de orden público que requería una solución innovadora, pero que en mi criterio no puede ser permanente. Colombia todavía se encuentra en una situación de "guerra interna", en la que unos grupos subversivos todavía están en franca oposición al Estado colombiano. Sin embargo, tenemos que decir que la situación hoy en día es muy distinta a lo que vivimos hace ocho o nueve años, cuando la guerrilla de las FARC decidió ponerle fin al proceso de paz que tan bondadosamente le había planteado el presidente Andrés Pastrana. Las FARC dejaron pasar una oportunidad de oro para entrar en la institucionalidad, y de paso ponerle fin al conflicto colombiano. Posteriormente, la política de seguridad demócratica de Alvaro Uribe Vélez disminuyó notablemente el poder de combate de esta guerrilla y por primera vez en cuarenta años se habló "del fin del fin".

Colombia hoy en día es un país distinto, y aunque todavía hay unos índices de pobreza muy graves, podemos asegurar que el futuro de nuestra nación es promisorio. Precisamente, es por esta razón que el presidente de Colombia Juan Manuel Santos debe pensar seriamente en declinar su legítima aspiración de hacerse reelegir para un nuevo período. La reelección, como ya dije, no alcanza todavía a cuajar en el sistema político y constitucional del país; es un sistema que ha funcionado muy bien en regímenes parlamentaristas, pero en los presidencialistas todavía se cuestiona su conveniencia, con la excepción de Estados Unidos. 

Un periodo de cuatro años es suficiente para ejercer la presidencia, y sobre todo en Colombia, donde el poder presidencial es enorme. En 2006 se reeligió al presidente en ejercicio, por razones excepcionales, y por la coyuntura que se presentaba en Colombia en ese momento. Sin embargo, hoy en día, lo mejor que puede hacer un presidente es declinar esa aspiración para darle continuidad y evolución al sistema político de la Constitución de 1991. La reelección presidencial puede ser una herramienta útil en un momento de nuevas coyunturas, y por lo tanto entrar nuevamente a restringirla sería una pérdida de tiempo; pero lo que sí es cierto es que el mandatario que tiene la investidura presidencial puede decidir no presentarse nuevamente para un nuevo período, y de esta forma, asegurar que la normalidad jurídica e institucional del país siga de acuerdo con los cauces de la Constitución de 1991. Es prematuro hablar de reelección presidencial en estos momentos, pero andan rumores por ahí de una posible propuesta al presidente Santos para que se lance nuevamente en el 2014.

El presidente Santos, que tiene fama de buen estratega, debería continuar en estos años su política de "prosperidad demócrática", y dejar en el 2014 que una nueva generación de colombianos que se han preparado a conciencia para regir los destinos de Colombia entren en la competencia para asumir la primera magistratura del Estado. Si las cosas siguen bien, en el 2014 el presidente Santos saldrá con niveles muy altos de aprobación, como le sucedió a Alvaro Uribe Vélez en 2010, sin embargo, embarcarse en otro mandato presidencial puede ser menos deseable y conveniente.

MI CONFIANZA EN LA DEMOCRACIA

Sí, así es, yo prefiero por entero a la democracia por encima de cualquier otro sistema político. La Historia nos enseña que todos los regímenes antidemocráticos han abusado del poder y que en última instancia hicieron sufrir a sus ciudadanos. La democracia tal como fue descrito por Lincoln es " el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo" lo que significa que éste es quien decide su futuro. Hoy la democracia es amenazada por movimientos que estiman que la mayoría jamás tiene la razón, y puede que sea así, pero prefiero una mayoría equivocada que una minoría razonable que se embote en la tiranía. Los tiranos han tratado de gobernar para su pueblo a su modo, pero siempre en nombre del Estado han cometido asesinatos execrables, como los de Hitler, los de Stalin, etc. La democracia es cuestionable, Churchill decía que era el mejor sistema político con excepción de todos los demás, pero que aún así lo prefería, yo pienso lo mismo, y creo que los griegos ( padres de la democracia) se la inventaron para asegurar la "institucionalización del poder" un Estado moderno no puede depender de una persona, o de un grupo de personas por bienintencionadas que sean, porque en últimas siempre existirá la tentación del poder absoluto, de aquel que ha hecho caer reinos, imperios y potencias.
Hoy, más que nunca, debemos defender la democracia; con opinión, con participación, con civismo, y con racionalidad.