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LA ENSEÑANZA DEL DERECHO EN EL NUEVO MILENIO: UN RETO PARA LA NUEVA HUMANIDAD

Desde hace varios años me dedico a enseñar Derecho ( a no abogados especialmente), o Leyes ( como dicen los norteamericanos), y siempre he tenido la inquietud sobre el papel de los profesores de esta disciplina en un nuevo contexto social como el que vivimos.
El Derecho que tenemos en Colombia es una herencia europea de España y de Francia, y tiene algunas influencias del sistema anglosajón en los últimos años, pero, ¿ estaremos los profesores acorde con la nuevas realidades educativas ? en una sociedad donde la tecnología adquiere cada día mayor relieve, donde el mundo es más pequeño por efecto de las comunicaciones, y por lo tanto una realidad en la cual hay mayor relación y diálogo entre culturas ( a pesar de lo dicho por Samuel Huntington).
Es cierto que nosotros los abogados somos simples operadores jurídicos ( aunque me resisto a ser simplemente esto), ya que nuestro papel no es más que el de entender la Ley y aplicarla en beneficio de la justicia. Pero, en una sociedad cada vez más tecnológica ¿ se justifica que el abogado siga cumpliendo el mismo papel en la sociedad ?, ¿ los profesores de Derecho debemos seguir enseñando de la misma manera la Ley ?
Yo personalmente creo que jamás un computador podrá reemplazar a un juez humano, ni tampoco a un legislador, incluso, me parece que quienes así piensan son ignorantes de la condición humana. Sin embargo, tampoco podemos desdeñar que el papel del abogado es cada vez más complejo, más especializado, y más mecánico.
Los juristas de antaño, aquellos que conocían todo el mundo jurídico aprendiendo sus principios son ya casi cosa del pasado. La competencia entre los abogados, ha llevado a una superespecialización en nuestra profesión, y ya un especialista en un área puede ser un ignorante en los principios de otra área del Derecho impunemente.
El mundo contemporáneo, agobiado por la competencia económica, ha llevado a los abogados a ser simples "mecánicos legales", los juristas están en vías de extinción, y la universalidad del Derecho pasa a un segundo plano cuando se trata de pensar en la supervivencia y en la supremacía profesional.
Los profesores, en este contexto, tenemos dos opciones: transmitir principios y valores, o sobrevalorar el conocimiento como herramienta de lucha profesional. Personalmente, pienso que el mundo necesita mejores seres humanos, ya que mejores máquinas se están haciendo todos los días, y no podemos competir con las máquinas en ciertos aspectos, sobretodo en aquellas donde la mega-eficiencia es lo más importante.
El abogado debe ser una mejor persona cada día, y así se deben educar los nuevos profesionales en ciencias sociales y exactas. La mecanización del Derecho no puede estar en contra de la mayor humanización de nuestra profesión, y en general de quienes se dedican a una profesión u oficio.
Hoy, como jamás ha ocurrido en la historia de la humanidad, el hombre está en capacidad de destruir su planeta y su especie en cuestión de poco tiempo, pero esta conciencia se ha deslocalizado hacia una competencia excesiva y a una falta de reflexión sobre el papel del abogado.
En mi condición de profesional del Derecho, no soporto ser simplemente un conocedor de la Ley, y quiero ser un aportante de ideas activo, en un mundo que cada día se debate más al filo de la navaja.
Ese es nuestro papel como profesores de ciencias sociales, apostarle a la reflexión, al debate, a la humanidad, a la universalidad, y sólo así podemos insertarnos en un nuevo milenio que pide a gritos una nueva humanidad, y que sólo pocos se han dado cuenta de este clamor.
Un tema para meditar, mis queridos colegas y amigos.