Cuando el año pasado se presentó la llamada reforma tributaria en Colombia, se quiso que fuera "estructural". Pienso que no sólo la normatividad tributaria debe ser estructural, sino todo el ordenamiento jurídico lo debe ser. Las normas deben estar al servicio del hombre, y no al revés. Hoy en día el entramado jurídico obliga a los abogados a concentrarse en determinados sectores de éste, pero se ha olvidado que estas normas no sólo deben entenderlas los juristas sino también los que no son expertos en leyes.