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Fascistas y demócratas


Sí, Estados Unidos eligió a Donald Trump como presidente, mediante un sistema democrático de colegio electoral, y según las reglas de la constitución de ese país. A muchos les gustó, a la mayoría del resto del mundo les molestó.

Qué le vamos a hacer, esa es la democracia. Sin embargo, lo que me parece curioso es la reacción desmedida y poco tolerante –en ciertos casos- de algunos simpatizantes de Hillary Clinton. Es verdad, el señor Trump no es lo que uno podría decir “un gentleman”; se le va la boca en insultos, en improperios indebidos, y en ciertas posturas discriminatorias no dignas de una persona que va a ocupar el cargo político más importante de Occidente.

Así no nos guste, el señor Trump ganó democráticamente en su país. El problema es que mucha gente –supuestamente liberal y progresista- no gusta de la democracia cuando los resultados electorales no salen como ellos quieren o desean.

Despotricar de la democracia está de moda, y siempre ha estado de moda. Defender la democracia es para ingenuos, para populistas, para demagogos, para incultos o para ignorantes –incluso-. En esta campaña han salido todos los demócratas o mejor dicho los fascistas con piel de demócratas a desvalorizar este sistema.

La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, según el decir de Lincoln, sin embargo, a muchos no les gusta eso de que sea el pueblo el que elija, preferirían que una dictadura, una élite o un grupo determinado lo hicieran. Son demócratas y liberales cuando les conviene.

Defender la democracia en ciertos círculos académicos, políticos y hasta religiosos es sinónimo de estupidez, lo inteligente es ser demócrata de fachada, pero en privado ser un fascista agresivo.

Ser ateo o agnóstico, materialista y fascista es lo políticamente correcto en determinadas esferas sociales. La democracia solo la defienden cuando conviene, esto es, para defender las libertades del sistema liberal –valga la redundancia- esto es, para propender por la defensa de la propiedad privada y del libre mercado, pero cuando se trata de acatar las decisiones democráticas puras ahí sí sale el “fascista interior”, no soportan que la gente o el pueblo tome las decisiones.

Ya va siendo hora de hablar sin tapujos: a muchos demócratas del mundo no les gusta la democracia, son demócratas disfrazados, son cripto-fascistas. Cuando se habla de proteger la propiedad privada y el sistema capitalista son liberales, pero cuando se trata de defender la democracia saltan como lobos contra la presa. Quisieran que alguien mantuviera la propiedad privada y el capitalismo a la fuerza, por las malas, tal como han hecho varios dictadorzuelos de antaño como Pinochet en Chile, o la Junta Militar de los 80 en Argentina. Eso es lo que les gusta.

Ahora que ganó Trump, esos cripto-fascistas salieron a despotricar del sistema democrático de Estados Unidos y de la gente que votó por Trump. Una analista en Colombia –por ejemplo-, de origen gringo, dijo esto sobre la elección de presidente de su país: “A Trump solo lo apoyan los hombres blancos de clase media-baja de poca educación, y que no se han podido insertar en el mercado laboral”; pues señora analista, tal vez Estados Unidos está compuesta en su gran mayoría por ese tipo de personas, porque Trump ganó. Una cripto-fascita la analista, es demócrata para defender la propiedad privada y el capitalismo pero no para defender las decisiones de la mayoría, que no creo que solo sean “hombres blancos de clase media-baja de poca educación”.

El problema es que la élite no está dominando las decisiones democráticas, tal como pasó en Reino Unido con el Brexit y ahora en los Estados Unidos con la elección de Donald Trump. Si quieren que la mayoría tome decisiones sensatas, inteligentes y serias, pues eduquen al pueblo. Formen políticamente al pueblo, pero no, la democracia “de papel” solo sirve para defender los privilegios de unos cuantos, para el resto del pueblo solo hay ignorancia, hambre, injusticia, corrupción.

Estados Unidos tomó una decisión soberana que debe ser respetada, el pueblo tomó una decisión y esa decisión debe acatarse. La democracia debe perfeccionarse no destruirse, ni desacreditarse, el problema es que a esos cripto-fascistas solo les sirve la democracia cuando se trata de defender privilegios de una minoría, de la que más dinero tiene; cuando las decisiones de la mayoría afectan a esa minoría adinerada entonces hablan de populismo, de demagogia.

El mundo necesita más democracia, para que se implante un sistema más justo y más equitativo que garantice el bienestar de la mayoría y no de unos cuantos. La democracia es el mejor sistema para garantizar eso, el problema es que muchos poderosos no son demócratas y son fascistas de corazón. Más democracia es lo que se necesita.   

El poder según “House of cards”





Francisco Bermúdez Guerra


Desde hace muchos años no veía series de televisión. Creo que la última que vi, en serio, fue “ALF” por allá en los 80s. Después, la televisión quedó relegada a un segundo plano en cuanto a mis planes recreativos y de distracción. Prefería leer un libro, escribir, caminar, escuchar radio, lo que fuera; la televisión pasó a un segundo plano en mi vida. Tal vez porque cuando era niño vi mucha televisión y quedé estragado.

A principios de la actual década mi exnovia me recomendó ver “The big bang theory”; una serie súper cómica que describe la vida de unos geniecitos y la de su sexy vecina rubia (Penny). Me volví adicto a ver esta serie, me encanta.

Posteriormente, y como ya lo relaté en otro artículo, debido a que en Colombia nos dio por sacar la versión criolla de “Breaking bad” decidí ver todas las temporadas de esta serie –la original- de un tacazo. Ya comenté y di mi punto de vista sobre este programa que me pareció excelente, aunque tiene muchos lugares oscuros desde el punto de vista moral.

También me vi enterita “Game of thrones” que es lo mismo que “El señor de los anillos”, salvo que en la primera hay un ingrediente erótico –por no decir que porno- bastante protuberante. También me ha gustado “Game of thrones”, estoy esperando la continuación de la misma en el 2016.

Después de verme todas estas series, caí en los brazos de “House of cards”. Este programa narra la vida de un político sin escrúpulos, sin moral, sin límites éticos, como lo es Francis Underwood, magistralmente interpretado por el ganador del Óscar Kevin Spacey. En “House of cards” se nos muestra todo ese juego de poder –en este caso el político-, desde una perspectiva maquiavélica, y cuando digo maquiavélica me refiero desde la postura del florentino que hizo una serie de recomendaciones políticas a Lorenzo de Médicis en el libro “El príncipe”.

“House of cards” narra ese ascenso de Underwood, desde el puesto de jefe de la bancada del partido Demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos hasta convertirse en presidente de la Nación. No creo que le haya dañado la serie a nadie, ya que desde la primera temporada se vislumbra para dónde va el asunto. Lo interesante no son los puestos que logra obtener Underwood sino cómo los obtiene. La mentira, el chantaje, la extorsión, la hipocresía, las falsas promesas, el dinero y hasta el asesinato físico y moral, son los instrumentos que utiliza este político ficticio para ascender y levantarse dentro de la intrincada burocracia de Washington.

Maquiavelo reveló en “El príncipe” que el poder tenía su propia ética, la ratio stato – la llamaba él-, esto quiere decir que el bien –en términos políticos- está ligado a la obtención del mismo y el mal – a perderlo-. Underwood sigue los consejos de Maquiavelo al pie de la letra. A él solo le interesa obtener lo que él quiere, no le importa decir mentiras, extorsionar, negociar, perpetrar crímenes, decir falsedades, etc. 

Underwood es el arquetipo –más no prototipo- del político en su más pura expresión; obviamente –y como todo en la vida- hay buenos, malos y regulares políticos, sin embargo, casi todos incurren en estos pecadillos para llegar a donde quieren llegar, porque el poder político es así, se necesita ser sagaz, astuto, para obtenerlo; un místico, un santurrón, un poeta, no tienen nada que hacer frente a los halcones que se pelean por un cargo público importante; para llegar allí hay que ser como aconsejó Maquiavelo. El que quiera dedicarse al bien –hablando moralmente- tendría que refugiarse en un monasterio, en un templo de meditación y de oración, o dedicarse a componer poemas en su casa; porque si quiere llegar a la cumbre del poder en la sociedad tiene que incurrir en muchos pecadillos que van contra el Bien universal.

No digo que todos los políticos sean inmorales o indecentes, no, también hay gente buena. Sin embargo, esos buenos son una minoría exigua, y casi siempre terminan relegados a cargos secundarios o son asesinados como le ha ocurrido a muchos. 

“House of cards” describe esto con frialdad, sin anestesia, sin atenuantes. ¿Le gusta la política? Pues esto es la política mi querido amigo, si le gusta, así debe comportarse. Ese sería el lema del programa, que más que una simple distracción es un manual al estilo maquiavélico de cómo ascender en el poder, en el poder político. Recomiendo ver esta serie para que todos reflexionemos sobre el sistema de convivencia humano que tenemos, ya que el sistema de dominación está ligado a este tipo de prácticas inveteradas.


Foto: https://www.netflix.com/co/title/70178217


http://juridicofbermudezg.blogspot.com
       

Hillary Clinton, ¿presidenta de Estados Unidos en 2016?


En un reciente editorial de la revista Dinero de Colombia, se evaluaba la muy posible victoria de la exprimera dama. Clinton fue derrotada por Obama en 2008 durante las elecciones primarias del partido Demócrata. Ella obtuvo más votos populares, pero la élite de esta agrupación política terminó decantándose por el candidato afroamericano.

Si bien es verdad varios factores juegan a favor de Hillary, lo cierto del caso es que no la tiene fácil del todo. La esposa del expresidente de Estados Unidos goza de una alta popularidad dentro de su partido, antes de llegar a la Casa Blanca ella ya era una afamada abogada, y sería la heredera natural del gobierno de Obama. Sin embargo, hay varios obstáculos que tendría que sortear su candidatura.

El actual Presidente llegó al poder con una alta expectativa por parte del los ciudadanos de su país y del mundo, pero, esas expectativas no se han visto colmadas del todo, y ni siquiera de manera aceptable. Ese lastre del gobierno Obama podría golpear a Hillary Clinton y al partido Demócrata como tal. En 2016 les podrían pasar la cuenta de cobro por haber prometido cosas que no pudieron cumplir.

Los republicanos están ansiosos por volver al poder. McCain y Romney fueron candidatos muy discretos, y este partido podría jugar una carta más fuerte en 2016. Se rumora que Jeb Bush –hermano e hijo de expresidentes, y exgobernador de Florida- lanzaría su candidatura, y todos sabemos que los Bush van en serio cuando se lo proponen.

La edad de Hillary es otro punto que podría restarle poder a su nominación. Ella llegaría con sesenta y nueve años a la Casa Blanca; lo que hoy por hoy no es obstáculo para detentar un cargo, pero sí lo es desde el punto de vista biológico. Una campaña muy larga y desgastante sería aprovechada por un republicano más joven y vigoroso. Jeb Bush se presentaría con sesenta y tres años a la votación. Seis años menos que Hillary.

En el partido Republicano no están todos los competidores a vencer. El vicepresidente Biden, y John Kerry, se presentarían también a la nominación a la presidencia por parte de los demócratas. Al secretario de Estado de Obama no le ha ido mal en su cargo, y ya tiene experiencia en competencias electorales nacionales.

Lo que ocurra de aquí a noviembre de 2016 también determinaría el impulso de una candidatura por parte de Clinton. La situación con Rusia cada día es más tensa; Irán y Siria están neutralizados por vías diplomáticas, por el momento; Corea del Norte cada día le muestra los dientes a Estados Unidos con más audacia, y la situación de la economía mundial es muy frágil. Un crash en la bolsa, como ocurrió en 1929 y en 2008 sería devastador para los demócratas, y ese fantasma no se ha ahuyentado del todo. Eso sin contar con la creciente fortaleza de las economías de China e India, y el papel protagónico de Brasil en América Latina.

Hillary sería la primera mujer en ser presidenta de Estados Unidos. Algo que ya no sería exótico, ya que como lo recordaba la revista Dinero, más de una decena de jefes de Gobierno a nivel mundial son mujeres. Sin embargo, a lo largo de la historia muchas mujeres ya han ocupado cargos de poder; esto ya no sería en extremo singular. La reina Isabel I de Inglaterra convirtió a ese país en una potencia; Isabel II lleva más de sesenta años como monarca, y otras mujeres también lo han hecho. Margaret Thatcher gobernó con puño de hierro, e impulsó un modelo de desarrollo neoliberal en Gran Bretaña. Dilma Rousseff lidera la potencia latinoamericana del momento; y Cristina Fernández, a pesar de las críticas, es toda una institución en su país: Argentina. Michelle Bachelet volvió a la presidencia en Chile; y Angela Merkel le ha devuelto cierta majestad a Alemania, después de la vergonzosa derrota en la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, Alemania comanda la Unión Europea.

La exsecretaria de Estado de Obama tiene muchas posibilidades de volver a la Casa Blanca como presidenta, pero yo no estaría tan seguro de que las cosas estén totalmente definidas, en eso difiero del editorial de la revista Dinero.


El asesinato de JFK: 50 años después



Mi mamá me contó que cuando mataron al presidente Kennedy, ella lloró. La noticia fue rápidamente transmitida a nivel mundial; el jefe de Estado norteamericano se encontraba de gira por el estado de Texas cuando fue víctima de un atentado en Dallas. Las autoridades de policía y los servicios de inteligencia -a las pocas horas de haberse cometido el crimen- acusaron a Lee Harvey Oswald de haber llevado a cabo el magnicidio.

El 22 de noviembre de este año se conmemoran los 50 años de este suceso. Sin embargo, con el paso del tiempo las dudas y las conjeturas sobre los verdaderos responsables del asesinato de Kennedy han crecido. Lyndon B. Johnson –presidente de Estados Unidos por aquel entonces- ordenó que una comisión investigara el caso; la comisión (denominada como Warren) llegó a una conclusión: Oswald obró solo.

La teoría del asesino único fue la versión oficial que dio el gobierno de Estados Unidos sobre este caso; sin embargo, pocos años después del magnicidio, una película de corta duración filmada por un señor de apellido Zapruder mostró un hecho que le dio un giro de 180 grados a la investigación: uno de los disparos que acabó con la vida de Kennedy vino de frente y no de detrás, donde supuestamente se encontraba Oswald. Por lo tanto, si esto era así, era inevitable que se pensara en una conspiración. Si ese día en la plaza Dealy (lugar donde sucedieron los hechos) había más de un tirador, era porque había un complot.

En 1979, el Congreso de Estados Unidos reabrió el caso, y sentenció que era probable la teoría del complot, pero que ninguna agencia federal o gubernamental había participado en él. Años antes, el fiscal Jim Garrison del distrito de Nueva Orleans había tratado de seguir un juicio contra uno de los presuntos autores del crimen, empero, sus tesis fueron desechadas y el asunto quedó así.

A pesar de todo esto, las hipótesis de lo que realmente ocurrió y la incertidumbre han creado un efecto de bola de nieve: la opinión pública hoy en día no cree en la teoría del asesino único, y está convencida que hubo una conspiración para asesinar al Presidente.

El director de cine Oliver Stone en 1991 rodó la película JFK, en ella se exponen de manera cruda y contundente todas las dudas sobre la verdadera participación de Oswald en el crimen, y las posibles causas que dieron lugar a que Kennedy fuera eliminado por otros grupos de poder. Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos ha respondido que la desclasificación de todos los documentos relacionados con el magnicidio solo ocurrirá en varias décadas.

Hoy en día, cincuenta años después, en el asunto parece estar claro lo siguiente: 1. Hubo más de un tirador ese día, 2. No se sabe a ciencia cierta si Oswald participó o no, 3. Hay varias teorías conspirativas sobre el crimen; no se sabe cuál es el verdadera.

El presidente Kennedy asumió el cargo en 1961, después de unas reñidas elecciones, teniendo como contrincante a Richard Nixon. Kennedy rápidamente asumió una serie de posturas sobre las coyunturas que se desarrollaban en ese momento; estas eran: 1. La guerra fría con la Unión Soviética, 2. El problema cubano, 3. Los derechos civiles de los afroamericanos, 4. La militarización de Vietnam, 5. La lucha contra el marxismo-leninismo en América Latina.

Con respecto a la guerra fría con la URSS, Kennedy afrontó uno de los hechos más espeluznantes en la historia de la humanidad: la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial. Después de conocerse el emplazamiento de misiles rusos en Cuba, el presidente de Estados Unidos ordenó un embargo marítimo contra la isla, lo que conllevó el crecimiento de la tensión con la potencia europea. El asunto se resolvió mediante un acuerdo secreto entre la Casa Blanca y el Kremlin, pero realmente el mundo estuvo a punto de ser testigo y víctima de una guerra que hubiera sido desastrosa. Kennedy mantuvo una postura firme con los rusos, pero abrió la puerta de una negociación para la limitación de la producción de armas nucleares. La guerra fría no dio tregua durante el mandato de este presidente.

Con Cuba las cosas salieron bastante mal; al principio de su gobierno, Kennedy ordenó una invasión a la isla por parte de un grupo paramilitar integrado por exiliados cubanos y agentes de la CIA, el resultado: un fiasco. Bahía de Cochinos –el lugar donde desembarcaron los invasores- se convirtió en el nombre del fracaso más grande de la administración Kennedy; los paramilitares fueron derrotados, y el gobierno estadounidense hizo el ridículo. Sin embargo, el Presidente mantuvo una postura firme contra Cuba, en especial contra el gobierno de Fidel Castro.

Uno de los éxitos más importantes de Kennedy fue el avance en el tema de los derechos civiles de los afroamericanos; después de siglos de discriminación contra esta minoría, el Presidente logró que el Congreso aprobara una serie de leyes de lucha contra la segregación, y la integración de esta comunidad a la vida civil de la Nación de manera plena. La obra no fue toda de él –valga decirlo- ya que durante el mandato de Eisenhower la Corte Suprema ya había dado pasos importantes sobre esto, y finalmente fue Lyndon B. Johnson –quien sucedió a Kennedy- el que acabó complemente con los vestigios de discriminación contra los afroamericanos en ese país.

La ocupación militar de Vietnam era una prioridad para los Estados Unidos, ya que no estaban dispuestos a permitir el avance del marxismo-leninismo en el mundo. El caso cubano disparó las alarmas del aparato militar y del establishment estadounidense. El dilema era: invadir Vietnam del Norte, o ayudar a Vietnam del Sur. Kennedy pensaba que la ayuda era más eficaz y que se veía mejor; una intervención armada podría generar más tensiones con URSS y con la China. Al morir Kennedy, los que pensaban en una intervención militar abierta y masiva en Vietnam fueron complacidos.

La “Alianza para el progreso” fue el programa que empujó el 35° presidente de Estados Unidos. Este programa estaba diseñado para reducir la pobreza en América Latina, cooperando en programas sociales. La verdad era que el país del Norte estaba asustado con la Revolución cubana y necesitaban impedir el avance del socialismo-marxista en su “patio de atrás”, esto es América Latina. Aquel programa le dio bastante popularidad a Kennedy en la región, incluso, todavía podemos ver las filmaciones de la época cuando el Presidente viajó a Colombia - por ejemplo- en el marco de esta política de ayuda.

¿Por cuál de estos temas murió Kennedy? ¿Por su aparente apertura a los rusos? ¿Por su negativa a invadir Vietnam? ¿Por su dureza con Cuba? ¿Por el fracaso de Bahía de Cochinos? ¿Por su postura antidiscriminación? ¿Por sus programas sociales en América Latina? ¿Por haber emitido dinero sin pagar interés a la Reserva Federal? ¿Por perseguir a la mafia? No lo sé, y creo que muy pocos realmente lo saben.

El presidente Kennedy fue el primer jefe de Estado católico de ese país, su familia era de origen irlandés, y había sido educado en las mejores universidades del mundo. Estaba llamado a grandes cosas desde joven, debido a las ambiciones de su padre. Con prontitud llegó a las más altas instancias del poder, y se convirtió en una de las imágenes de cambio más genuinas que haya tenido la política estadounidense. Su presidencia dejó un legado para las siguientes generaciones, ya que tuvo la audacia de enfrentar problemas difíciles que parecían paradigmas insolubles.

“No preguntes qué puede hacer el país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por el país” afirmó Kennedy en su discurso de posesión. Una frase célebre que todavía no es correctamente entendida, pero que da una visión de lo que podría ser la nueva humanidad: el reto de la cooperación. Los hombres solo podrán avanzar y progresar mientras haya solidaridad entre todos, y así lo entendía Kennedy. Yo creo que a él lo mataron por eso, porque se anticipó muchos años a lo que inevitablemente vendrá: la construcción de un nuevo mundo. Los retrógrados lo mataron, así de simple, los aguafiestas de siempre, los que quieren que las cosas sigan igual para seguir beneficiándose de su egoísmo.

Mi mamá me contó que cuando dieron la noticia del asesinato, ella lloró, y que muchos en Colombia también lo hicieron; el mundo entero lloró la muerte de Kennedy. Un hombre que se atrevió a cambiar paradigmas en las entrañas mismas del status quo mundial, y por eso lo eliminaron, porque algunos quieren seguir manteniendo a este mundo en la oscuridad del materialismo, del egoísmo, de la avaricia, de la violencia; Kennedy era uno de los que pensaban en una nueva sociedad humana más civilizada. Yo pienso que los que mataron a Kennedy fracasaron, y de manera rotunda, porque como siempre ocurre en estos casos, eliminaron al hombre, pero no pudieron acabar con sus ideas.      


Mitt Romney: ¿El anti-Obama?


Una vez conocidos los resultados del denominado supermartes, podemos asegurar que el ex gobernador de Massachusetts será el candidato republicano que competirá por la presidencia de Estados Unidos con Barack Obama en noviembre de 2012.

Romney es un empresario cuya fortuna, según algunos analistas, supera los doscientos millones de dólares. Sería la persona con más dinero en ocupar la Casa Blanca. Romney fue gobernador del estado de Massachusetts, y compitió por la candidatura republicana con el senador John McCain en 2008.

Romney, sin embargo, es percibido como "moderado" por la denominada ultraderecha conservadora de su partido, un defecto apreciable si se tiene en cuenta que sus oponentes republicanos Rick Santorum y Newt Gingrich representan el ala más recalcitrante del partido de Lincoln. Y, aunque las cosas no han estado fáciles para Romney, muy seguramente será el oponente de Barack Obama en noviembre de 2012, si es que no ocurre nada excepcional. 

Obama fue elegido presidente, en una campaña muy controvertida, ya que su nominación como candidato demócrata dejó muchas dudas en la base de su agrupación política. Hillary Clinton obtuvo más votos de la gente del común, pero Obama al final la derrotó por contar con el apoyo de los superdelegados. La presidencia de Obama no ha estado alejada de las polémicas en torno a la muy prometida reforma inmigratoria que no se ha dado, a la reforma a la salud que muchos tildan de "socialista", a la salida de las tropas de Irak y Afganistán, a la imposibilidad del cierre de la cárcel de Guantánamo, a la crisis económica, y a las tensiones con  Irán y Siria.  

Obama todavía tiene una gran popularidad, a pesar del desinfle de su presidencia. Generó muchas expectativas, pero la sensación es que no ha podido cumplir lo que prometió. Los norteamericanos ya no tienen ese entusiasmo que generó su candidatura en 2008, se le ve como un gobernante incumplido y débil. La popularidad del presidente afroamericano se basó en la pretendida promesa de arreglar el rumbo de Estados Unidos, ya que la era Bush dejó al país desmoralizado, endeudado, y con una imagen de abusador internacional. La sonrisa y los discursos no han servido del todo para enderazar esa dirección. 

En estas condiciones aparece Mitt Romney como el más seguro candidato republicano para las elecciones de noviembre de 2012. Sin embargo, su religión mormona y sus posiciones de centro-derecha no han calado del todo en el clásico votante republicano. Romney desplegó una campaña donde han circulado muchos dólares, la infraestrutura de su labor proselitista es envidiable, y al parecer cuenta con el apoyo de Wall Street para obtener la nominación. A pesar de todo lo anterior, Romney no ha podido dejar atrás a Santorum y a Gingrich, quienes critican a Romney por proponer cosas que se parecen a las que ha implementado Obama. Para el republicano pura sangre Romney no es un derechista convencido, y ésta será su mayor dificultad para imponerse del todo antes de la convención de su partido.   

Si Romney finalmente obtiene la nominación, las cosas serán más complicadas en la elección de noviembre, ya que Obama llega con un presupuesto de campaña muy holgado, una imagen desgastada pero no destruida, y un posible acompañamiento en la fórmula vicepresidencial de Hillary Clinton, aunque todavía no se ha dicho nada sobre ese punto. Las encuestas colocan al presidente afroamericano por encima de los republicanos, y si se siguen caldeando los ánimos en esa tolda, no sería raro que el partido llegara dividido a la elección de noviembre lo cual dejaría a Obama con el camino libre para un nuevo mandato.

Fuente de la fotografía: www.mittromney.com

Sarah Palin: ¿Rival de Obama en 2012?



Durante la última campaña presidencial de Estados Unidos que se llevó a cabo en 2008, surgió el nombre de una no muy conocida gobernadora: Sarah Palin. John McCain, el candidato por el Partido Republicano, la había escogido como su fórmula vicepresidencial. Palin era la gobernadora de Alaska, un estado no muy poblado, conocido por sus bosques y por la pelea de la explotación petrolera en esa región.

McCain perdió de manera contundente frente a Obama, el país del Norte se había ido a la izquierda, dijeron los conservadores. El presidente No. 44 de Estados Unidos ha tenido que afrontar problemas muy delicados como la crisis financiera, el desempleo, la reforma al sistema sanitario, el derrame de petroleo en el golfo de Nuevo México, y las guerras en Irak y Afganistán. Las cosas han estado difíciles para Obama, ya que, por ejemplo, para subsanar la crisis financiera el gobierno tuvo que salir a darle dinero a los bancos, lo cual era necesario, pero creo la imagen de un Estado al servicio de los más ricos. La reforma a la salud fue tildada de "socialista e izquierdista" por los grupos neoconservadores, y el derrame de petroleo en el golfo de México sirvió para que los contradictores de Obama lo tacharan de inepto e inexperto.

En el entretanto, la señora Palin no se conformó con volver a Alaska y seguir como gobernadora, todo lo contrario, renunció a este cargo y publicó un libro donde prácticamente se lanza al ruedo político nacional en Estados Unidos. La ex gobernadora empezó a organizar mítines políticos donde ha criticado de manera muy dura al presidente Obama, y lo mejor de todo (o lo peor según cada cual), es que ha apoyado al denominado Tea Party, un movimiento político de ultraderecha, que pretende ser una fuerza decisiva dentro del Partido Republicano.

El Tea Party demostró tener bastante poder durante las elecciones primarias del Partido Republicano en el 2010, con miras a las elecciones legislativas, lo que lleva a pensar en una influencia muy grande de este movimiento con respecto a ese partido. El asunto no es menor, ya que los del Tea Party plantean volver a los principios del "neoconservatismo puro", en el cual el Estado no debe intervenir para nada en la economía, y donde la libertad de empresa debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración social.

Obama pasa por un momento complicado, su popularidad ha bajado dramáticamente, y el desempleo sigue siendo la piedra en el zapato de su gobierno. Esto ha sido aprovechado por los republicanos, quienes no dejan de etiquetar al presidente como de izquierda y como un verdadero fraude. Los demócratas pierden popularidad, Obama se enfrenta a una coyuntura económica muy compleja, y los del Tea Party tienen cada día más adeptos.

Las elecciones legislativas de 2010 determinarán la suerte de la segunda mitad del periodo presidencial de Obama, donde, según las encuestas, los republicanos ganarían terreno de manera significativa. En medio de todo esto la figura de Sarah Palin surge como un símbolo del descontento de los sectores de derecha de Estados Unidos; la señora Palin habla duro, sus discursos de exaltación de Ronald Reagan caen como anillo al dedo en un ambiente de descontento por las supuestas políticas izquierdistas de Obama, y Estados Unidos al parecer vuelve a "derechizarse".

La pregunta del millón, es si Sarah Palin logrará hacerse con la candidatura republicana en 2012, y si al lograrla, sería una candidata de peso contra Barack Obama. Por el lado demócrata, sin embargo, todo apunta a que Obama buscará la reelección, como ha sido la tradición presidencial en Estados Unidos, aunque muchas voces claman por una supuesta candidatura de Hillary Clinton.

Palin es una atractiva mujer que ya casi llega a los cincuenta años, ha ocupado la gobernación de Alaska, y fue la fórmula vicepresidencial de John McCain; sin embargo, lo anterior no le alcanzaría para tener un papel decisivo dentro del Partido Republicano, donde, incluso, muchos la consideran muy inexperta y poco preparada. A pesar de lo anterior, no hay otra figura de relieve en este partido, y como el Tea Party gana cada día más fuerza, las cosas no estarían tan graves para la ex gobernadora.

Obama podría hacer retroceder su impopularidad en los dos últimos años de su primer periodo presidencial, el Partido Republicano podría buscar a otro político con menor imagen frívola para enfrentarlo al presidente en ejercicio en 2012, y las cosas en materia económica podrían estar mejor en los tiempos por venir. Esto podría ser un punto a favor a Obama, sin embargo, en los actuales momentos la señora Palin le hace sombra, y por poner un ejemplo, en Facebook, sus fans llegan casi a los dos millones cuatrocientos mil.

¿Podrá Palin hacerse con la candidatura republicana en 2012? ¿Podrá revertir Obama su creciente impopularidad? ¿Encontrará otro candidato el Partido Republicano, que no sea Palin, para enfrentarse a Obama en 2012?

¿ SERÁ REELEGIDO OBAMA EN EL 2.012 ?

Algunas cadenas internacionales como CNN y NTN 24 (y también Fidel Castro) han puesto sobre el tapete este tema como discusión. Aunque el nuevo inquilino de la Casa Blanca sólo lleva 10 meses como presidente, el tema de su reelección empezó a debatirse con ocasión de las últimas elecciones regionales que se llevaron a cabo en los estados de Virginia y Nueva Jersey, y donde salieron triunfantes los republicanos.
Obama arrasó en los comisios del 4 de noviembre de 2.008, superó a su contrincante por más de 100 votos electorales, y su popularidad en ese momento era inmensa tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Obama ha tratado de tener un estilo diferente al de su predecesor, prohibió la tortura, ha impulsado una reforma sanitaria, ordenó la evacuación militar de Irak por parte de las tropas americanas, ordenó el cierre de la cárcel de Guantánamo, y en general su gobierno se ha caracterizado por ser más conciliador que lo que fue Bush.
El nuevo presidente de Estados Unidos, por si fuera poco, fue galardonado con el premio Nobel de la Paz, por su actitud multilateral frente a los conflictos mundiales y por su decisión de tener en cuenta a la comunidad internacional en el ámbito de las coyunturas globales.
La reforma sanitaria le ha generado muchos dolores de cabeza a Obama, por esto, lo han tachado de comunista y de impulsar una superburocratización del gobierno central. Sin embargo, al parecer, por primera vez en mucho tiempo Estados Unidos tendrá una reforma sanitaria seria y necesaria.
Juzgar a Obama por sus primeros 10 meses de gobierno es muy apresurado, todavía necesita superar varias pruebas de fuego para que se pueda afirmar con seguridad sobre su futuro político en el cargo más importante de la política del hemisferio occidental.
Ser presidente de un período es bastante frustante para un líder político en Estados Unidos, Jimmy Carter y George Bush padre lo fueron, el primero no logró la reelección por el problema de los rehenes norteamericanos en Teherán, y el segundo no fue a un segundo período por el supuesto mal manejo de la economía a principios de la década de los 90's.
¿ Obama será un presidente de un solo período? ¿ No obtendrá la reelección ? Sin hacer cábalas astrológicas o sin leer el futuro podemos asegurar que todo depende de las difíciles coyunturas que se puedan presentar en estos tres años, y de las decisiones que tome Obama en estas coyunturas. El tema del racismo me parece que está superado, el de su juventud e inexperiencia me parece que también está superado, y ahora Obama deberá demostrar que su promesa de cambio para el mundo y para su país no era mera retórica. Si Obama no logra mostrar un contundente cambio de posición en lo referente a temas como el armamentismo, la desnuclearización del mundo, la salida a la crisis económica global, la reforma sanitaria de su país, entre otros temas, podría perder parte de su fortaleza electoral como lo ha sido el llegarle al corazón a los jóvenes, a las minorías, y a los liberales. Si lo anterior sucede, Obama podría estar en problemas para ser reelgido en 2.012, ya que el Partido Republicano no ganaría más adeptos pero sí se mantendría incólume frente a su tradicional bastión electoral conservador.
Por otro lado, el Partido Republicano no muestra una figura que pudiera enfrentársele a Obama. Candidatos como Romney o Huckabee son demasiado ortodoxos frente a un multifacético Obama. La ex candidata a la vicepresidencia Sarah Palin, no sería una competidora muy fuerte contra Obama, ya que la imagen que dejó en las últimas elecciones fue la de una señora muy conservadora y poco preparada en el terreno de la política internacional. La sombra del gobierno de Bush todavía cubre a los republicanos, aunque lo que pasó en Virginia y Nueva Jersey en las últimas semanas es una muestra de que los conservadores están vigentes más que nunca en el país del Norte.
Las personas sin embargo olvidan con bastante facilidad, los ocho años de Bush podrían pasar a ser historia en tres años, y el péndulo político giraría hacia la derecha. Una posible candidatura de otro hermano de Bush, de Condolezza Rice, o de algún senador o gobernador republicano le podría aguar la fiesta reeleccionista a Obama, sin embargo, el líder demócrata sigue siendo un gobernante carismático y querido por el público, sólo una metida de pata muy grande, como perder una guerra, o un colapso social de Estados Unidos lo llevarían a ser presidente de un período, aunque como van las cosas, sólo en el 2.012 conoceremos con exactitud la verdad sobre el futuro político de Obama, por ahora todo es prematuro.

¿CUBA VOLVERÁ A LA OEA?

La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos resolvió aceptar nuevamente a Cuba en el seno de la institución. Estados Unidos convalidó la decisión de la asamblea y está a la expectativa de la decisión de Cuba.
En 1.962 bajo la presidencia de J.F Kennedy el país isleño fue expulsado de la OEA. Eran épocas de tensión militar y política, la guerra fría estaba en un punto álgido, y América Latina se encontraba entre la espada y la pared ideológica. La Casa Blanca buscaba impedir que más países se adhirieran al movimiento marxista-leninista que promovía Cuba, y que si duda alguna se alineaba con las directrices de la URSS.
Cuba permaneció al margen de esta organización por más de cuatro décadas, Estados Unidos ha endurecido sus políticas hacia la isla en las épocas de Bill Clinton y George W. Bush, aunque en la era Obama se espera una situación mucho más relajada.
Precisamente la decisión de la asamblea de la OEA se da durante la presidencia de Barack Obama, un demócrata que ha prometido cambiar muchas posiciones políticas de su país hacia el mundo.
Cuba no ha sido la excepción en la agenda del nuevo mandatario estadounidense, hace algunas semanas el presidente afroamericano permitió la flexibilización de restricciones contra Cuba.
Estados Unidos ha sido el principal contradictor del país isleño, el modelo de desarrollo socialista-comunista ha generado el rechazo de varias administraciones norteamericanas. La guerra del país de Norte contra el gobierno de Fidel Castro ha sido implacable, y ahora que Raúl Castro asume formalmente el mando las cosas parecen hacia futuro menos complejas.
La administración Obama busca un acercamiento hacia Cuba, pero pone como condiciones que haya mayores aperturas democráticas en el régimen.
Los hermanos Castro no quieren volver a la OEA, dicen que ésta es una organización pasada de moda y de la época de los dinosaurios. Sin embargo, aceptaron con júbilo la decisión de la asamblea de esta institución hemisférica.
La OEA ha sido importante en el tema de la defensa de los derechos humanos a través de la Corte Interamericana, pero ha sido muy ineficaz a la hora de ayudar a solucionar conflictos entre Estados, como ocurrió en el año 2.008 durante la pelea de Colombia con Nicaragua, Venezuela y Ecuador.
La OEA parece un organismo sin dientes, muy dependiente de Estados Unidos, y sin peso político en el contexto interamericano. Cuba le ha dicho todo esto en su cara a la institución. Por eso no quiere volver, no le interesa, Fidel Castro aplastó toda posibilidad de reingresar a la OEA, y su hermano Raúl está mas interesado en nuevas perspectivas políticas como el ALBA, donde Venezuela sin duda alguna manda la parada por el tema del petróleo.
Estados Unidos también quiere abrir sus perspectivas con Cuba, lo que obedece a un interés netamente económico y comercial, ya que el sur de ese país se beneficiaría enormemente al tener un mercado como el cubano.
El futuro es incierto sobre la política cubana, ya que Raúl Castro parece menos inflexible que su hermano en el tema de la apertura, pero hasta ahora no ha mostrado muchos indicios de querer esa apertura.
Por ahora Cuba se alegra con la decisión de la OEA, pero en la práctica no le interesa volver a esa institución, Estados Unidos sigue a la espera de reformas democráticas en la isla, y Latinoamérica queda en suspenso con la posición de los dos países en confrontación.

¿CÓMO LE HA IDO A OBAMA?

El 4 de noviembre de 2.008 Estados Unidos eligió al primer presidente afroamericano de su historia. Las expectativas son muchas, los problemas son varios y difíciles de resolver.
Obama llega a la Casa Blanca con un popularidad muy alta no sólo dentro de su país sino en el extranjero. Dentro de las decisiones que ha tomado en sus primeros cuatro meses de gobierno han estado las de prohibir la tortura como método para recaudar pruebas contra acusados de terrorismo, dar vía libre a la destinación de fondos federales para la investigación de células madre, ordenar la retirada de la tropas americanas en Irak en el año 2.011, flexibilizar las relaciones con Cuba en el marco de permitir visitas de familiares a la isla con mayor frecuencia, emitir un paquete multimillonario de estímulo económico, mayor diálogo con Rusia y Europa, flexibilizar ciertas posiciones con respecto a América Latina, proponer sin mayor dilación la creación de un Estado Palestino, dialogar con Irán para poner fin a la construcción de armas nucleares, entre otras.
Obama tiene más carisma que Bush, a la gente le cae bien por su origen y por su historia personal, y por su conexión con las personas. El estilo de Obama será el del diálogo, el de tomar las cosas con calma, el del multilateralismo, el de la sonrisa y el abrazo.
Sin duda alguna el estilo del nuevo presidente de Estados Unidos ha gustado, mantiene altos índices de popularidad, pero todavía le queda mucho por hacer. Por ahora, el principal problema de Obama ha sido el de resolver la crisis económica de su país, su secretario del Tesoro ya afirmó que se necesitan más fondos aún para sacar el sistema financiero adelante. En el año 2.010, según el presidente del Banco Mundial se verán los efectos de las políticas del gobierno de Estados Unidos, y tal vez empiecen a verse síntomas de recuperación económica.
Obama asume la presidencia en el marco de un nuevo liderazgo global, ya que la élite de su país ya tomó conciencia de que este liderazgo no puede ser exclusivamente estadounidense. Las potencias emergentes del mundo como China, India, Rusia y Brasil tienen un papel decisivo a la hora de enfrentar problemas mundiales como la crisis económica, el calentamiento global, el terrorismo, y hasta las pandemias que han estado en los titulares de las noticias últimamente.
Con Bush Estados Unidos pensaba liderar la globalización sin socios, hoy con Obama las cosas han cambiado, lo que demuestra un giro en la actitud de los dirigentes de su nación. La supremacía norteamericana, sin embargo, seguirá estando en la agenda de los políticos norteamericanos, pero es que ahora las cosas son sobrevivir o gobernar. Obama es la cara amable de Estados Unidos, pero también necesita tomar decisiones complejas en el marco de un afán por la supremacía global americana amenazada también por las potencias emergentes y por la Unión Europea.
A Obama le ha ido bien en medio de todo, mantiene su popularidad, genera todavía muchas expectativas, pero las personas esperan que tome decisiones más arriesgadas (olvidándose que es el líder de una superpotencia con vocación de dominación).
Ya veremos qué decisión arriesgada tomará Obama y en qué campo, veremos qué pasa con la situación financiera de su país, con el despelote de Afganistán, con la sinsalida de Irak, con Cuba, con Venezuela, con Irán, y hasta con Colombia. ¿Podrá Obama llamar al presidente de Colombia "mi amigo" como hacía Bush? o ¿"El amigo" de Obama en Latinoamérica será Lulla?
Por ahora Obama pasa con una calificación de "aceptable" en el ejercicio del poder en los primeros meses de su gobierno, en mi concepto.

¿CÓMO SERÁ LA PRESIDENCIA DE OBAMA?

En primer lugar, y no quiero que suene a revancha, en este blog pronosticamos con más de un mes de anticipación la victoria del candidato demócrata en las elecciones de Estados Unidos, ya sé que esa página ya se cerró (la de las elecciones), pero es que muchos dijeron por ahí que era imposible que un afroamericano llegara a la Casa Blanca, nosotros dijimos que era muy factible o casi seguro, y no fallamos.

Los retos para Obama no serán pequeños, restituir la economía de su país, cumplir la promesa de abandonar Irak, cerrar la cárcel de Guantánamo, devolver el prestigio moral a Estados Unidos, y ahora, tratar de resolver el conflicto del cercano oriente.

Obama tiene una ventaja con respecto a otros presidentes de Estados Unidos, y es el gran apoyo que tiene dentro de la gente en su país y fuera de su país. Este apoyo le puede servir para tomar decisiones delicadas en una coyuntura de recesión económica, calentamiento global, y conflictos bélicos.

Por el lado económico Obama propone recomponer el sistema tributario, generar puestos de trabajo interviniendo en la economía, y ha creado un grupo especial para analizar los problemas del sistema financiero. En cuanto a Irak, el nuevo presidente ha confirmado en el cargo al secretario de defensa Gates y propone que las tropas abandonen esta nación en el 2.011.

Obama ganó las elecciones con un mensaje de cambio, y tal vez el estilo determine más diálogo con los otros Estados, pero no sería una flexibilización de la posición de Estados Unidos en el mundo, tal vez una superpotencia más predispuesta a escuchar y a cooperar esté a la orden del día, pero los anhelos por mantener la supremacía global no serán ajenos para el nuevo mandatario estadounidense.

No podemos hacer cábalas sobre lo que vendrá, pero esperamos que a partir del 20 de enero de 2.009 una nueva esperanza brille para el país del Norte y para el mundo, según prometió Obama en sus discursos de campaña.


BARACK OBAMA Y LOS JÓVENES EN LA POLÍTICA

Feliz año 2.008 a todos los lectores de este blog, muchas gracias por la respuesta tan favorable en el 2.007, estoy abierto a sus sugerencias y opiniones.
El primer post del año para este blog lo quiero dedicar a un fenómeno político. Yo sé que este espacio virtual está dedicado al Derecho, pero es que la Política y la Ciencia Jurídica están íntimamente unidos.
Barack Obama ( al momento de escribir este post ha ganado el caucus de Iowa de los Demócratas, y se ha ubicado de segundo en las primarias de New Hampshire ) se ha convertido en un fenómeno político. Su campaña, aunque respaldada por varios empresarios, ha suscitado un enorme interés en los jóvenes, lo cual es bueno.
Este abogado de Harvard, hijo de una estadounidense y de un kenyano, le ha hecho competencia a la archifavorita Hillary Clinton. Su mensaje ha sido el del cambio, quiere que las tropas apostadas en Irak vuelvan a casa gradualmente, desea restituir la imagen de su país en el mundo, combatir la corrupción, fortalecer la salud y la educación, entre otras propuestas.
Lo más llamativo de su campaña es el apoyo de los jóvenes, ya hace algunos meses habíamos visto cómo un grupo de universitarios financió y produjo el muy visto video en Youtube de la "Obama girl", donde una mujer exhuberante cantaba melosamente a su político favorito.
No importa quién gane en estas elecciones, lo estimulante es que los jóvenes opinen y se metan en la Política, siempre y cuando lo hagan con responsabilidad y con instrucción. Particularmente para mí, que he sido profesor de estudiantes de Ciencias Políticas, es muy positivo ver a las nuevas generaciones interesarse en la política, sobretodo cuando muchos de estos jóvenes se ven de manera inclemente bombardeados por las noticias basura de personas que sólo hacen escándalos.
Veremos hasta dónde llega Obama y sus jóvenes, y sí realmente se han convertido en una fuerza novedosa en su país.