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Fascistas y demócratas


Sí, Estados Unidos eligió a Donald Trump como presidente, mediante un sistema democrático de colegio electoral, y según las reglas de la constitución de ese país. A muchos les gustó, a la mayoría del resto del mundo les molestó.

Qué le vamos a hacer, esa es la democracia. Sin embargo, lo que me parece curioso es la reacción desmedida y poco tolerante –en ciertos casos- de algunos simpatizantes de Hillary Clinton. Es verdad, el señor Trump no es lo que uno podría decir “un gentleman”; se le va la boca en insultos, en improperios indebidos, y en ciertas posturas discriminatorias no dignas de una persona que va a ocupar el cargo político más importante de Occidente.

Así no nos guste, el señor Trump ganó democráticamente en su país. El problema es que mucha gente –supuestamente liberal y progresista- no gusta de la democracia cuando los resultados electorales no salen como ellos quieren o desean.

Despotricar de la democracia está de moda, y siempre ha estado de moda. Defender la democracia es para ingenuos, para populistas, para demagogos, para incultos o para ignorantes –incluso-. En esta campaña han salido todos los demócratas o mejor dicho los fascistas con piel de demócratas a desvalorizar este sistema.

La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, según el decir de Lincoln, sin embargo, a muchos no les gusta eso de que sea el pueblo el que elija, preferirían que una dictadura, una élite o un grupo determinado lo hicieran. Son demócratas y liberales cuando les conviene.

Defender la democracia en ciertos círculos académicos, políticos y hasta religiosos es sinónimo de estupidez, lo inteligente es ser demócrata de fachada, pero en privado ser un fascista agresivo.

Ser ateo o agnóstico, materialista y fascista es lo políticamente correcto en determinadas esferas sociales. La democracia solo la defienden cuando conviene, esto es, para defender las libertades del sistema liberal –valga la redundancia- esto es, para propender por la defensa de la propiedad privada y del libre mercado, pero cuando se trata de acatar las decisiones democráticas puras ahí sí sale el “fascista interior”, no soportan que la gente o el pueblo tome las decisiones.

Ya va siendo hora de hablar sin tapujos: a muchos demócratas del mundo no les gusta la democracia, son demócratas disfrazados, son cripto-fascistas. Cuando se habla de proteger la propiedad privada y el sistema capitalista son liberales, pero cuando se trata de defender la democracia saltan como lobos contra la presa. Quisieran que alguien mantuviera la propiedad privada y el capitalismo a la fuerza, por las malas, tal como han hecho varios dictadorzuelos de antaño como Pinochet en Chile, o la Junta Militar de los 80 en Argentina. Eso es lo que les gusta.

Ahora que ganó Trump, esos cripto-fascistas salieron a despotricar del sistema democrático de Estados Unidos y de la gente que votó por Trump. Una analista en Colombia –por ejemplo-, de origen gringo, dijo esto sobre la elección de presidente de su país: “A Trump solo lo apoyan los hombres blancos de clase media-baja de poca educación, y que no se han podido insertar en el mercado laboral”; pues señora analista, tal vez Estados Unidos está compuesta en su gran mayoría por ese tipo de personas, porque Trump ganó. Una cripto-fascita la analista, es demócrata para defender la propiedad privada y el capitalismo pero no para defender las decisiones de la mayoría, que no creo que solo sean “hombres blancos de clase media-baja de poca educación”.

El problema es que la élite no está dominando las decisiones democráticas, tal como pasó en Reino Unido con el Brexit y ahora en los Estados Unidos con la elección de Donald Trump. Si quieren que la mayoría tome decisiones sensatas, inteligentes y serias, pues eduquen al pueblo. Formen políticamente al pueblo, pero no, la democracia “de papel” solo sirve para defender los privilegios de unos cuantos, para el resto del pueblo solo hay ignorancia, hambre, injusticia, corrupción.

Estados Unidos tomó una decisión soberana que debe ser respetada, el pueblo tomó una decisión y esa decisión debe acatarse. La democracia debe perfeccionarse no destruirse, ni desacreditarse, el problema es que a esos cripto-fascistas solo les sirve la democracia cuando se trata de defender privilegios de una minoría, de la que más dinero tiene; cuando las decisiones de la mayoría afectan a esa minoría adinerada entonces hablan de populismo, de demagogia.

El mundo necesita más democracia, para que se implante un sistema más justo y más equitativo que garantice el bienestar de la mayoría y no de unos cuantos. La democracia es el mejor sistema para garantizar eso, el problema es que muchos poderosos no son demócratas y son fascistas de corazón. Más democracia es lo que se necesita.   

¿Vargas Lleras presidente de Colombia en 2018?


Durante el parte de tranquilidad que daba el jefe de Estado -Juan Manuel Santos- al finalizar los comicios electorales del pasado 25 de octubre, hubo un detalle que todos los televidentes pudimos apreciar de manera notoria: la sonrisa del vicepresidente Germán Vargas Lleras.

Claro, había motivos para estar contento; el movimiento del exsenador, exministro y exconcejal de Bogotá había ganado las alcaldías en dos de las ciudades más importantes de Colombia: Bogotá y Barranquilla. En total, obtuvo la victoria en nueve alcaldías de capitales de departamento, y en cinco gobernaciones (sin sumar las coaliciones en otras zonas).

Podemos decir que Vargas Lleras fue uno de los grandes ganadores en estas elecciones. Su trayectoria política comenzó en el Concejo de Bogotá, luego saltó al Senado donde fue presidente de esa corporación, y en 2010 decidió respaldar la candidatura de Santos, después de deponer la suya propia. Eso le valió para ser nombrado como ministro de Interior y Justicia, y después de Vivienda. En 2014, luego del retiro de Angelino Garzón, Vargas Lleras se convirtió en el vicepresidente de la República, con la misión a su cargo de fortalecer dos ministerios claves: Infraestructura y Vivienda (cartera que ya había ocupado en el pasado).

Este político, que pertenece a una de las castas aristocráticas más importantes de Colombia: la de la familia Lleras, se graduó de abogado de la Universidad del Rosario, como sus otros dos hermanos, José Antonio y Enrique, y desde hace varios años está apuntalando su perfil para convertirse en el primer mandatario de los colombianos; como ya lo hizo su abuelo Carlos Lleras Restrepo en 1966.

Vargas Lleras ha sido víctima de dos atentados contra su vida; en uno de ellos, perdió partes de algunos de sus dedos, y en otro, se salvó de milagro, cuando explotó un carro-bomba al paso de la caravana que lo transportaba. Tiene fama de malgeniado, de estricto, pero también de tener posturas rígidas y polémicas.

Es natural y elemental que en el 2018 quiera presentarse a la contienda electoral para ser elegido presidente de Colombia, sin embargo, hay un obstáculo ostensible: no tendría la bendición de su actual jefe, Juan Manuel Santos. Si bien es cierto, Vargas Lleras es el coequipero de Santos en el Gobierno, este no estaría tan inclinado a respaldar la candidatura de aquel por un motivo grandísimo: el nieto de Lleras no estaría ciento por ciento convencido del proceso de negociación con las Farc. Es por esto que Santos no le daría su bendición en 2018 como heredero de la Unidad Nacional. El partido Liberal tampoco lo respaldaría porque esa colectividad estaría inclinada a irse con candidato propio, en la persona de Humberto de la Calle quizá, o de otro político en ascenso como lo sería Juan Manuel Galán; no sabemos.

Vargas Lleras tiene varios factores a favor que le podrían beneficiar en 2018; en primer lugar, que es el actual vicepresidente de la República, eso pesa mucho en un país presidencialista como este, fuera de eso, el manejo y la supervisión de dos ministerios –vivienda e infraestructura- dan un buen empuje e imagen a cualquier político con aspiraciones serias. En segundo lugar, Vargas Lleras es un avezado del mundo electoral, es un político profesional; su conocimiento del entramado del poder en Colombia es milimétrico, puntual y amplio. En tercer lugar, tendría el apoyo en la Costa del clan familiar Char, lo cual no es despreciable para quien quiera hacerse con el solio de Bolívar; y en Bogotá, los buenos resultados que seguramente conseguirá Peñalosa los podrá reclamar indirectamente Vargas Lleras. En cuarto lugar, Vargas Lleras es un consentido del status quo, tiene buena imagen dentro del empresariado colombiano y dentro de las Fuerzas Armadas, y sobre todo, dentro de la clase dirigente de este país.  

Los vientos que tendría en contra su candidatura presidencial también son bastante serios. Juan Manuel Santos, en 2018, si el proceso de paz culmina exitosamente, necesitaría de un presidente de la República que ejecute el tan manido “post-conflicto”; y Vargas Lleras no es precisamente el hombre que representa esto. Su silencio frente a las negociaciones de La Habana ha sido una muestra de que no estaría o está muy feliz con el asunto, del todo. Para reemplazar a Santos, dentro del partido de la U, se estarían barajando los posibles nombres de Mauricio Cárdenas Santamaría o de Juan Carlos Pinzón. Vargas Lleras también tiene en contra que su nombre está sonando para presidente de la República desde hace rato, y por lo tanto sus adversarios ya han tenido tiempo de sobra para obrar en contra de su candidatura. Por ejemplo, en el Congreso se tramitó una reforma que solo permite al Vicepresidente presentarse a las elecciones como Presidente si se retira por lo menos un año antes. Vargas Lleras disparó las alertas de sus adversarios desde hace rato y eso no sería bueno para sus aspiraciones. El factor sorpresa está anulado completamente. En 2018 se desbarataría la Unidad Nacional, ya que el partido Liberal iría con candidato propio, lo mismo sucedería con el partido de la U, y es probable que el partido Conservador también lleve a alguien de manera independiente. Cambio Radical sería el único bastión de Vargas Lleras, y si solo se presenta por este movimiento, las cosas no estarían tan fáciles del todo. 

El paso del tiempo es otro enemigo de Vargas Lleras, ya que si las elecciones fueran hoy no habría duda de que él picaría en punta en esta competencia, sin embargo, faltan tres años o dos años y medio todavía –para ser exactos- y eso es mucho tiempo; cualquier cosa podría pasar de aquí a allá, y en Colombia esa posibilidad de cambio es muy probable. Por ahora, la posibilidad de que en 2018 Germán Vargas Lleras sea el próximo presidente de la República es muy alta, altísima, sin embargo, también hay muchas variables que él no puede manejar y que serían serios obstáculos para que esa hipotética situación se haga realidad de verdad.  


¿Por qué no soy, ni seré político?


Aristóteles en su célebre libro La política afirmaba que todo hombre tenía una naturaleza política, y que si no lo era se debía a que se trataba de un imbécil o de un ermitaño. Sin embargo, es justo tener en cuenta que el filósofo griego se refería a la vocación pública del hombre y no a la profesión de político.

Hoy en día la política se ha convertido en una transacción de lo público con fines particulares; ya no es el arte de gobernar en interés general. La política se ha corrompido, se ha degradado, y solo ha quedado como una ocupación de comerciantes electoreros.

Hay buenos políticos, también es justo decirlo, pero la mayoría de quienes ingresan en ese mundo actualmente lo hacen para saciar su sed megalómana, y para enriquecer sus bolsillos. El arte de gobernar en interés general solo ha quedado en el papel, en el mundo de las ideas, del deber ser.

La democracia necesita de los políticos, pero se ha vuelto al revés, los políticos se benefician de la democracia. Todo se ha vuelto un negocio de transacciones, de electorerismo en grado sumo. No me atrae ese mundo, para nada.

¿Tiene la culpa el sistema político imperante? ¿La democracia? No lo creo, aunque sí es verdad que los gobernantes son un reflejo de quienes votan por ellos. La democracia permite el autogobierno, y que las personas decidan por su futuro ellas mismas. La democracia es un sistema con defectos obviamente, pero es el mejor sistema para garantizar la libertad de manera institucionalizada.

Para garantizar un mejor funcionamiento de este sistema es necesario asegurar que los gobernados cuenten con una mejor cultura política, con una mejor cultura de lo público, y con una mejor cultura democrática basada en valores positivos. Si no se trabaja en ello la política seguirá corrompiéndose cada día más hasta volverse un simple ejercicio de mercaderes del voto.

En estas condiciones no me atrae la política, no me interesa ser político, creo que soy más útil desde estas esferas, y desde estas trincheras. Accionando sobre el pensamiento, sobre la opinión. Algún día volveremos a ver ese ejercicio noble de lo público, cuando haya una mejor conciencia política. Dar ese salto a la dictadura porque la democracia no sirve, es peor; es un suicidio que toca evitar.

El incierto futuro político de Colombia


El pasado viernes 17 de mayo de 2013, el presidente de la República Juan Manuel Santos anunció a la Nación que quería la reelección de sus políticas. Para ello, designó como presidente de la Junta Directiva de la Fundación Buen Gobierno al ex ministro Germán Vargas Lleras, y como director ejecutivo de la misma al ex secretario general de la presidencia Juan Mesa.

El presidente Santos no habló de reelección para el cargo que ostenta desde 2010. No, dijo que buscaba la continuación de sus políticas de gobierno más allá del 2014. Para algunos, es una jugada estratégica. Santos estaría buscando la reelección como presidente de la República, pero, no se lanzaría al agua de forma tan anticipada. Primero que todo, pondría a funcionar la campaña reeleccionista, pero sin mencionar su deseo directo de ser él el candidato. Algunos analistas opinan que Santos esperaría el resultado de las conversaciones de paz en La Habana, y el mejoramiento de otros indicadores, sobre todo en el campo económico.

Si las cosas salen bien en La Habana, Santos anunciaría el propósito de reelegirse como presidente de la República. Si las cosas salen mal, es muy probable que él declinaría esta aspiración, suponen esos mismos analistas. Empero, la campaña reeleccionista ya estaría en funcionamiento, y el denominado plan B estaría encabezado por Vargas Lleras.

Juan Manuel Santos tiene una opción muy grande de reelegirse en 2014 a pesar de todo, incluso, si el proceso de paz saliera mal. El poder que tiene un presidente en Colombia es enorme, gigantesco. Los políticos profesionales siempre acompañan a quien tiene la sartén por el mango, y en este caso, la tiene Santos. De la misma forma, él estaría acompañado por Vargas Lleras, pase lo que pase; y la realidad es que el nieto de Carlos Lleras Restrepo es un peso pesado de la política colombiana. Un factor de éxito adicional en una posible campaña reeleccionista.

Sin embargo, la cosa tampoco está tan clara para Santos. El ex presidente de la República Álvaro Uribe Vélez se ha propuesto aguarle la fiesta al mandatario. El ex presidente se ha convertido en el mayor opositor del Gobierno, y ha puesto en marcha un movimiento político denominado como Puro Centro Democrático, donde él es la estrella rutilante.  
  
Uribe Vélez tiene una popularidad muy alta, sobre todo en los círculos rurales y agrarios. Eso sin contar que en su tierra natal –Antioquia-, es casi un dios. El ex presidente podría ser una piedra en el zapato para las aspiraciones de Santos.

Álvaro Uribe Vélez tiene también una limitación muy grande: él no puede competir con el actual presidente de la República en elecciones para la primera magistratura de la Nación. La Constitución se lo prohíbe. Es por esto que está buscando una figura dentro de su movimiento que sí lo pueda hacer. Óscar Iván Zuluaga, Francisco Santos, José Félix Lafaurie, Carlos Holmes Trujillo, son algunos de los nombres que baraja el uribismo para pelear electoralmente en el 2014. Sin embargo, el problema es complejo porque quien ostenta el carisma, el encanto, el amor popular, es Uribe. ¿Podría el ex presidente endosar esa popularidad a alguno de esos personajes? Está por verse.

Santos y Uribe pertenecen a un sector del espectro político: la derecha. Están en el mismo lado del espectro. Obviamente, Uribe está más sintonizado con la derecha extrema, y Santos sería más de centro-derecha, pero, en últimas, ambos tienen las mismas ideas en lo substancial; aunque discrepan en asuntos como el proceso de paz con la FARC, y el manejo de las relaciones internacionales, especialmente con Venezuela.

Si la derecha llega atomizada a las elecciones de 2014, ¿podría la izquierda hacer fiesta con el agarrón de Santos y Uribe? Yo creería que una tercera fuerza los podría poner en vilo. Ya pasó en Bogotá con la elección de Gustavo Petro como alcalde. Cuando Peñalosa, Gina Parody, Carlos Fernando Galán, y David Luna, decidieron competir por separado, ahí eligieron indirectamente a Petro. ¿Eso podría pasar a nivel nacional? También está por verse.

Si Santos decide no presentarse a la reelección, ¿Vargas Lleras tendría la fuerza necesaria para derrotar al uribismo? Quién sabe, el ex presidente del Senado contaría con el apoyo de las toldas de Juan Manuel Santos, pero no sería lo mismo. Él no es el presidente de la República en ejercicio. Fuera de eso, sería el heredero de los defectos del gobierno de Santos. Las cosas tampoco están claras por este lado.

Colombia vive hoy en día una incertidumbre política. Hay unas conversaciones de paz con las FARC en La Habana, no se sabe cómo termine esto. Los indicadores económicos actualmente son buenos, pero, los nubarrones de un desastre en Europa y en Estados Unidos le podrían dañar el caminado a la sólida economía colombiana, y el paganini de esto sería el Gobierno Nacional. Lo único que sabemos es que Santos ya nombró a su equipo político para 2014, con Vargas Lleras, el general (r) Óscar Naranjo, la ex canciller María Emma Mejía, Juan Mesa,  Gabriel Silva, y Juan José Echavarría. Falta ver si él personalmente asumirá la campaña de reelección, o dejará a un delfín para que se mida con las toldas uribistas y con los movimientos de izquierda en 2014.     
  

Sarah Palin: ¿Rival de Obama en 2012?



Durante la última campaña presidencial de Estados Unidos que se llevó a cabo en 2008, surgió el nombre de una no muy conocida gobernadora: Sarah Palin. John McCain, el candidato por el Partido Republicano, la había escogido como su fórmula vicepresidencial. Palin era la gobernadora de Alaska, un estado no muy poblado, conocido por sus bosques y por la pelea de la explotación petrolera en esa región.

McCain perdió de manera contundente frente a Obama, el país del Norte se había ido a la izquierda, dijeron los conservadores. El presidente No. 44 de Estados Unidos ha tenido que afrontar problemas muy delicados como la crisis financiera, el desempleo, la reforma al sistema sanitario, el derrame de petroleo en el golfo de Nuevo México, y las guerras en Irak y Afganistán. Las cosas han estado difíciles para Obama, ya que, por ejemplo, para subsanar la crisis financiera el gobierno tuvo que salir a darle dinero a los bancos, lo cual era necesario, pero creo la imagen de un Estado al servicio de los más ricos. La reforma a la salud fue tildada de "socialista e izquierdista" por los grupos neoconservadores, y el derrame de petroleo en el golfo de México sirvió para que los contradictores de Obama lo tacharan de inepto e inexperto.

En el entretanto, la señora Palin no se conformó con volver a Alaska y seguir como gobernadora, todo lo contrario, renunció a este cargo y publicó un libro donde prácticamente se lanza al ruedo político nacional en Estados Unidos. La ex gobernadora empezó a organizar mítines políticos donde ha criticado de manera muy dura al presidente Obama, y lo mejor de todo (o lo peor según cada cual), es que ha apoyado al denominado Tea Party, un movimiento político de ultraderecha, que pretende ser una fuerza decisiva dentro del Partido Republicano.

El Tea Party demostró tener bastante poder durante las elecciones primarias del Partido Republicano en el 2010, con miras a las elecciones legislativas, lo que lleva a pensar en una influencia muy grande de este movimiento con respecto a ese partido. El asunto no es menor, ya que los del Tea Party plantean volver a los principios del "neoconservatismo puro", en el cual el Estado no debe intervenir para nada en la economía, y donde la libertad de empresa debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración social.

Obama pasa por un momento complicado, su popularidad ha bajado dramáticamente, y el desempleo sigue siendo la piedra en el zapato de su gobierno. Esto ha sido aprovechado por los republicanos, quienes no dejan de etiquetar al presidente como de izquierda y como un verdadero fraude. Los demócratas pierden popularidad, Obama se enfrenta a una coyuntura económica muy compleja, y los del Tea Party tienen cada día más adeptos.

Las elecciones legislativas de 2010 determinarán la suerte de la segunda mitad del periodo presidencial de Obama, donde, según las encuestas, los republicanos ganarían terreno de manera significativa. En medio de todo esto la figura de Sarah Palin surge como un símbolo del descontento de los sectores de derecha de Estados Unidos; la señora Palin habla duro, sus discursos de exaltación de Ronald Reagan caen como anillo al dedo en un ambiente de descontento por las supuestas políticas izquierdistas de Obama, y Estados Unidos al parecer vuelve a "derechizarse".

La pregunta del millón, es si Sarah Palin logrará hacerse con la candidatura republicana en 2012, y si al lograrla, sería una candidata de peso contra Barack Obama. Por el lado demócrata, sin embargo, todo apunta a que Obama buscará la reelección, como ha sido la tradición presidencial en Estados Unidos, aunque muchas voces claman por una supuesta candidatura de Hillary Clinton.

Palin es una atractiva mujer que ya casi llega a los cincuenta años, ha ocupado la gobernación de Alaska, y fue la fórmula vicepresidencial de John McCain; sin embargo, lo anterior no le alcanzaría para tener un papel decisivo dentro del Partido Republicano, donde, incluso, muchos la consideran muy inexperta y poco preparada. A pesar de lo anterior, no hay otra figura de relieve en este partido, y como el Tea Party gana cada día más fuerza, las cosas no estarían tan graves para la ex gobernadora.

Obama podría hacer retroceder su impopularidad en los dos últimos años de su primer periodo presidencial, el Partido Republicano podría buscar a otro político con menor imagen frívola para enfrentarlo al presidente en ejercicio en 2012, y las cosas en materia económica podrían estar mejor en los tiempos por venir. Esto podría ser un punto a favor a Obama, sin embargo, en los actuales momentos la señora Palin le hace sombra, y por poner un ejemplo, en Facebook, sus fans llegan casi a los dos millones cuatrocientos mil.

¿Podrá Palin hacerse con la candidatura republicana en 2012? ¿Podrá revertir Obama su creciente impopularidad? ¿Encontrará otro candidato el Partido Republicano, que no sea Palin, para enfrentarse a Obama en 2012?

¿ SERÁ REELEGIDO OBAMA EN EL 2.012 ?

Algunas cadenas internacionales como CNN y NTN 24 (y también Fidel Castro) han puesto sobre el tapete este tema como discusión. Aunque el nuevo inquilino de la Casa Blanca sólo lleva 10 meses como presidente, el tema de su reelección empezó a debatirse con ocasión de las últimas elecciones regionales que se llevaron a cabo en los estados de Virginia y Nueva Jersey, y donde salieron triunfantes los republicanos.
Obama arrasó en los comisios del 4 de noviembre de 2.008, superó a su contrincante por más de 100 votos electorales, y su popularidad en ese momento era inmensa tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Obama ha tratado de tener un estilo diferente al de su predecesor, prohibió la tortura, ha impulsado una reforma sanitaria, ordenó la evacuación militar de Irak por parte de las tropas americanas, ordenó el cierre de la cárcel de Guantánamo, y en general su gobierno se ha caracterizado por ser más conciliador que lo que fue Bush.
El nuevo presidente de Estados Unidos, por si fuera poco, fue galardonado con el premio Nobel de la Paz, por su actitud multilateral frente a los conflictos mundiales y por su decisión de tener en cuenta a la comunidad internacional en el ámbito de las coyunturas globales.
La reforma sanitaria le ha generado muchos dolores de cabeza a Obama, por esto, lo han tachado de comunista y de impulsar una superburocratización del gobierno central. Sin embargo, al parecer, por primera vez en mucho tiempo Estados Unidos tendrá una reforma sanitaria seria y necesaria.
Juzgar a Obama por sus primeros 10 meses de gobierno es muy apresurado, todavía necesita superar varias pruebas de fuego para que se pueda afirmar con seguridad sobre su futuro político en el cargo más importante de la política del hemisferio occidental.
Ser presidente de un período es bastante frustante para un líder político en Estados Unidos, Jimmy Carter y George Bush padre lo fueron, el primero no logró la reelección por el problema de los rehenes norteamericanos en Teherán, y el segundo no fue a un segundo período por el supuesto mal manejo de la economía a principios de la década de los 90's.
¿ Obama será un presidente de un solo período? ¿ No obtendrá la reelección ? Sin hacer cábalas astrológicas o sin leer el futuro podemos asegurar que todo depende de las difíciles coyunturas que se puedan presentar en estos tres años, y de las decisiones que tome Obama en estas coyunturas. El tema del racismo me parece que está superado, el de su juventud e inexperiencia me parece que también está superado, y ahora Obama deberá demostrar que su promesa de cambio para el mundo y para su país no era mera retórica. Si Obama no logra mostrar un contundente cambio de posición en lo referente a temas como el armamentismo, la desnuclearización del mundo, la salida a la crisis económica global, la reforma sanitaria de su país, entre otros temas, podría perder parte de su fortaleza electoral como lo ha sido el llegarle al corazón a los jóvenes, a las minorías, y a los liberales. Si lo anterior sucede, Obama podría estar en problemas para ser reelgido en 2.012, ya que el Partido Republicano no ganaría más adeptos pero sí se mantendría incólume frente a su tradicional bastión electoral conservador.
Por otro lado, el Partido Republicano no muestra una figura que pudiera enfrentársele a Obama. Candidatos como Romney o Huckabee son demasiado ortodoxos frente a un multifacético Obama. La ex candidata a la vicepresidencia Sarah Palin, no sería una competidora muy fuerte contra Obama, ya que la imagen que dejó en las últimas elecciones fue la de una señora muy conservadora y poco preparada en el terreno de la política internacional. La sombra del gobierno de Bush todavía cubre a los republicanos, aunque lo que pasó en Virginia y Nueva Jersey en las últimas semanas es una muestra de que los conservadores están vigentes más que nunca en el país del Norte.
Las personas sin embargo olvidan con bastante facilidad, los ocho años de Bush podrían pasar a ser historia en tres años, y el péndulo político giraría hacia la derecha. Una posible candidatura de otro hermano de Bush, de Condolezza Rice, o de algún senador o gobernador republicano le podría aguar la fiesta reeleccionista a Obama, sin embargo, el líder demócrata sigue siendo un gobernante carismático y querido por el público, sólo una metida de pata muy grande, como perder una guerra, o un colapso social de Estados Unidos lo llevarían a ser presidente de un período, aunque como van las cosas, sólo en el 2.012 conoceremos con exactitud la verdad sobre el futuro político de Obama, por ahora todo es prematuro.

MUCHOS QUIEREN SER PRESIDENTE

El año 2.009 comienza con la avalancha de precandidaturas presidenciales, y deseos de querer convertirse en el inquilino de la Casa de Nariño desde agosto 7 de 2.010.

El que primero figura en esta lista es el propio Presidente en ejercicio, el doctor Uribe, quien de manera poco clara ha mostrado su intención de ser nuevamente el primer mandatario de Colombia. El doctor Uribe debe esperar a que se modifique la Constitución (nuevamente) para aspirar al cargo, porque en este momento estaría inhabilitado para postularse. Sin duda alguna, el actual Presidente parte como favorito para las elecciones del próximo año, si logra superar la talanquera jurídica.

En lo que se ha denominado como "uribismo" habrían otros precandidatos como Juan Manuel Santos, Andrés Felipe Arias, Germán Vargas Lleras, Noemí Sanín, Carlos Holguín Sardi, Rodrigo Rivera, Oscar Iván Zuluaga, Marta Lucía Ramírez, Sergio Fajardo y no sé si se me escapa otro. La cosa está como peliaguda dentro de la coalisión uribista, porque muchos de los postulados son actualmente servidores públicos y tendrían que dejar su cargo para postularse, pero también están en la incertidumbre de si pasa o no la reforma a la Constitución para que el actual Presidente pueda lanzarse de nuevo.

En lo que se ha denominado como "oposición" también hay muchos con ganas de ser Presidente, en el Partido Liberal suenan Rafael Pardo, Piedad Córdoba, Alfonso Gómez Méndez, Iván Marulanda, Edgardo Maya; y en el Polo Democrático estarían Lucho Garzón, Gustavo Petro, o incluso el propio Carlos Gaviria.

La cosa está para alquilar balcón, porque yo diría que nunca tantas personas han estado en el sonajero pre-presidencial, la cosa también se decantará con las consultas internas de los partidos, y con la posibilidad jurídica de que Alvaro Uribe pueda ser nuevamente presidente. Como han dicho muchos analistas, el 2.009 será un año muy movido en materia política porque no se olviden que César Gaviria, Ernesto Samper y Andrés Pastrana también pueden lanzarse.


¿ OBAMA SERÁ EL PRESIDENTE No. 44 DE ESTADOS UNIDOS ?

No se preocupen no me he convertido ni en astrólogo ni en predictólogo, pero, según varios indicios que mencionaré a continuación, puedo asegurar a un mes de las elecciones de Estados Unidos que el ganador de las mismas será Barack Obama ( si me equivoco estoy dispuesto a recibir los correspondientes reclamos).
¿ Por qué puedo asegurar esto ? bueno aquí están las razones:

1. Recordemos que el candidato afroamericano derrotó en las elecciones primarias del Partido Demócrata a nada menos y nada más que Hillary Clinton, la archivaforita hace menos de un año para ganar esas contiendas y llevarse la presidencia en noviembre. Aunque las primarias han dejado varias heridas internas en el partido, la verdad es que como dice el refrán "el tiempo lo cura todo", y hoy parece que esas elecciones hubieran ocurrido hace años, porque ya nadie se acuerda de ellas. Más aún, el hecho de que Obama hubiera derrotado a la familia Clinton, lo perfila como un candidato fuerte, y demuestra que es más que un orador excepcional.

2. Las últimas encuestas, de manera casi que unánime, muestran que Obama está por encima de McCain en las preferencias de los norteamericanos, veamos, según datos del sitio RealClearPolitics, las cosas estarían 50 - 44 a favor de Obama (según Rasmussen), 49 - 44 a favor de Obama (según Gallup), según Hotline/FD 48 - 43 a favor de Obama, según CBS/NY Times 48 - 43 a favor de Obama, según Fox news 45 - 39 a favor de Obama, y según Marist las cosas estarían 49 - 44 a favor de Obama; únicamente una encuestadora da como ganador a McCain y es GW/Battleground que le da al republicano un 48 % contra un 46 % de preferencias sobre Obama.
Esto muestra que después de las semanas negras en la bolsa de New York, la gente se está inclinando por el candidato demócrata, y como ésta es una situación coyuntural de fondo, tal vez las personas sigan pensando en favorecer con su voto a un demócrata en noviembre.

3. Me parece que fue un error de McCain el haberse negado en principio a participar en el primer debate televisivo, aunque después rectificó, sin embargo, el daño se produjo, ya que quedó como si no quisiera estar frente a frente con Obama. McCain adujo que quería estar en Washington para discutir el plan de salvamento económico de Bush, pero la verdad es que quedó el tufillo, de que el candidato republicano le quería sacar el cuerpo al debate, en el momento más crítico de la economía estadounidense en muchos años, aquí Obama le ganó esta batalla, sin haber debatido, y debatiendo según algunos.

4. McCain dio un golpe de opinión muy fuerte al nombrar a Sarah Palin como su fórmula vicepresidencial, opacó el discurso de Obama en el estadio de Denver, y ha logrado que los medios de comunicación se fijen en la bella gobernadora de Alaska. Sin embargo, la estrategia le sirvió por algunas semanas, y Palin ha sido una estrella que pasó a un segundo plano después de que se agravara la crisis financiera en Estados Unidos. De otro lado, Joe Biden, la fórmula vicepresidencial de Obama ahora parece que es el más adecuado para ocupar el cargo al que aspira en los actuales momentos, ya que se necesita veteranía, experiencia, y la voz de alguien con autoridad en estos días de crisis. A Palin los medios de comunicación le han sacado los trapos sucios al sol, y sobretodo su imagen de ultraconservadora no cuaja mucho en instantes donde los norteamericanos necesitan de un "cambio".

5. Para McCain será muy difícil desligarse de la actual administración, aunque él ha tratado de hacerlo, pero él es republicano y el actual presidente también lo es. La gente al momento de votar, y sobretodo el voto de opinión y el independiente, recordarán el problema de Irak, los escándalos sobre violación de derechos humanos, y la actual problemática económica, ante esto, el votante sin duda alguna dará un veredicto, que pienso yo, no favorecerá mucho a los republicanos.

A pesar de lo anterior, todavía quedan muchas dudas sobre la viabilidad de la victoria de Obama, su origen racial es un factor que pesa mucho en Estados Unidos, las resistencias de varios grupos sociales contra el candidato demócrata son grandes, y la maquinaria republicana, son factores que para nada hay que despreciar, ya veremos si Obama se convierte en el Presidente No. 44 de Estados Unidos, o si pasa a la historia como un afroamericano que estuvo muy cerca de ocupar la Casa Blanca, yo me inclino a pensar lo primero, pero en política nunca se sabe qué pueda pasar.